Gracias por sus latidos de afecto y cariño que alimentan al Alma.

viernes, 31 de julio de 2009

Madrina ( e )

A quien más me agradó, ver de nuevo, una noche de esas, fué a una madrina mía, que tiempo atrás, de niña, yo visitaba muy seguido.
Subía, los escalones de 2 en 2, para llegar mas pronto, a su departamento, que estaba en el segundo piso, de un edificio, de la calle Aduana.
Iba aprevenida, con un palito, como de 30 centímetros, de largo.
Así, metía la mano, por una ventana, y empujando, con el palito, corría el pasador de su puerta.
Ya en el interior de su departamento, buscaba a mi madrina en los cuartos. Si la encontraba distraída, dando un grito, por su espalda, arrojaba con alborozo el: ¡uy! ¡Ya llegue!
Después de varias sorpresitas, de ese tipo, mi madrina me hizo varias recomendaciones, incluyendo en ellas, su porque.
Por ejemplo, si ella estaba mirando, por la ventana, hacia el cielo infinito, es porque su espíritu, se había ido, muy, pero muy lejos.
Y si yo seguía con mis “chistecitos”, un día, el espíritu de mi madrina, se quedaría allá. Por donde estuviera paseando.
Ella usaba blusas de encajitos, bordaditas, de colores pastel.
Y sus faldas, invariablemente, eran de color azul marino.
Tal vez, porque fue maestra de primaria.
Se acostumbro, a andar por la vida uniformada. Muy propia.
Con sus lentes puntiagudos, de cadenita al cuello, para no perderlos. Su voz menuda, que tenias que acercarte, para escuchar su plática.
Me confió, que eso era un método, para obligar, al que la escuchara a bajar, también, el tono de voz, so pena de verse en ridículo.
Y en ese hablar tranquilo, me transmitió su creencia en la medicina invisible.
De una servilleta vacía, con gran ceremonia, “agarraba sus pastillas”, y tomando un vaso de agua, “se las pasaba”.
Me hablaba de la presencia de su hija, que deambulada siempre por los cuartos. Y le hacia travesuras, como abrir cajones, apagar y prender luces, esconderle recibos, llaves. A pesar, de haber fallecido, mucho tiempo atrás.

jueves, 30 de julio de 2009

Madrina ( d )

Y los carnavales.
Que derroche de colores, de música.
Desde los preparativos, meses y meses, de ensayos, de reunirse con los compañeros, a ensayar los pasos; escoger la música, tema, vestuario, lugar de ensayo, horarios, que todo este en secreto, para evitar que te copien y ya con la idea principal, retocada, quien sabe si hasta los superen, lo que se esta fraguando.
¿Y quien les enseña, a los integrantes de una comparsa?
Pero, si todos, tienen los ritmos bajo la piel.
Lo mas difícil, es ponerse de acuerdo, para escoger, cuales son las coreografías, mas vistosas y llamativas, para ganar en el concurso.
Porque todos se saben expertos.
Si nacen, crecen y se forman en este ambiente bullanguero.
Si formas parte del nutrido publico, que acude esas noches, a ver el entierro del mal humor, (yo no se, como le harán, para enterrar algo, que en este puerto, todavía no nace); disfrutas al mirar tanto a los que participan en el espectáculo, como a todo ese abigarrado grupo de seres, que como tu, acuden a formar parte, de esta tradición porteña.
Con un ojo al gato, y otro al garabato, gozaras de estas fiestas, en que Tampico, hecha la casa por la ventana.

miércoles, 29 de julio de 2009

Madrina ( c )

Uno de esos días, rumbo a mi trabajo, una niña, de unos 5 años, me jala del brazo, y grita a todo pulmón:
“¡mamita, mamita, no te vayas! ¡No me dejes!
Volteo, sorprendida. Yo, siendo una jovencita, que ni ha novio llego, me perturbo, y los colores, suben a mi rostro.
Le pido, ¡suéltame! ¡Cállate!
Y al mirar, a todos, los que observan la escena, que se hacen, los muy ocupados, disimulados; noto que todo es un montaje.
Un número, que la rapaz, tiene muy bien aprendido, para regocijo de los mayores.
Tengo tanta prisa, se me hace tan tarde, y la escuincla, que abusa en sus bromas.
Reviro, y la tomo fuertemente de la manita, y le digo, seria:
Como eres mi hija, ¡vamonos para la casa!
Y entonces, ella pone ojos de espanto, y grita:
¡No, no es cierto! ¡Mentí! ¡Suélteme!
Y haciendo pucheros, se jala hacia los negocios, hacia su familia.
Todos los presentes, sueltan las carcajadas.
Algún marchante, le grita a la chiquilina:
¡Hasta que apareció, quien te aplacara!
La suelto, y sigo mi camino.
Sonriendo, al comprobar, que en esta ciudad, siempre algo sucederá.
Algo, que no dejara, que pienses, que tu día, fue un día perdido.

martes, 28 de julio de 2009

Madrina ( b )











En los puestos de venta, en los mercados, grupos familiares ofrecen sus mercancías.
“llévele, marchantita, para la vecina”.
“llévele a su suegra, por si se le olvidó ”.
“para la comadre, ya ve que todo se le antoja”.
Y empiezan los dimes y diretes, de un puesto a otro. E introducen en sus chances, al que va pasando.
“mire, señor, este es bien sangron”.
“no, no le compre a el, yo le doy mas barato”.
“no le crea, jefa, si ni siquiera vende él, lo que yo vendo”.
“ándele, jefa, compre, compre”.
“madre, defiéndame de este conchudo”.
“oh, ¿qué pasa, compadre? ¡Siempre quemando usted!”.
Y todos riendo, festejando las gracias dicharacheras de unos y otros. Compres o no compres.
Y así, tu, cliente, eres uno más del ambiente de los mercados, reflejo de esa calidez del puerto, acostumbrado desde sus inicios, a acoger a todos como parte de una gran familia.

lunes, 27 de julio de 2009

Madrina ( a )






MADRINA.

Estas calles de Tampico, que recorro con gusto a pie, para poder disfrutar y percibir mejor sus sonidos, sus aromas.
Y ese “algo”, que solo este puerto tiene.
Por donde vayas, la pipiolada ruidosa, ayuda a sus padres, en los quehaceres del diario.
Las casas, con puertas y ventanas abiertas, transpiran por lo regular, un aire de bullicio y bonanza.
Porque en esta ciudad, hasta los pedigüeños, se dan el lujo de escoger, cuales son los días, en que prefieren pedir limosna, y por cuantas horas.
Siempre hay un torrente continuo de transeúntes, y más de alguno, los socorrerá.
Con educación, modositos, se dirigen a ti, con un “ándele, señito, una caridad. Que Dios la bendiga”.
Les des o no les des una moneda.
Y voltean la mano al siguiente peatón. Corre aquí, tanto el dinero, que siempre un plato con comida, en su mesa habrá.
Gracias a Dios, por esta ciudad tan noble, que no distingue, situación económica ni social, para favorecer a todos por igual.
Ya depende de cada ciudadano, si lo sabe aprovechar; estudiando, trabajando, ahorrando, o invirtiendo.

domingo, 26 de julio de 2009

Tierra Pródiga ( e y final )

Al leer estas respuestas a mi suplica, volteo a ver a mi Padre Dios, y le pido, que bendiga a mis hijos, y que a mi, no me olvide.
A paso lento, recorro mi solar.
Tomando un puño de tierra, negra, húmeda, musito… amo este suelo, que siempre me ha acogido, que sostiene mis pies, y que me mantiene, y de Tampico, de Tampico, no me voy.

sábado, 25 de julio de 2009

Tierra prodiga ( d )

Mi hijo, que vive en Monterrey, dice que tiene muchos gastos, que porque no me animo y me marcho, a vivir con ellos.
Así, me quedaría a acompañar a los nietos, mientras el trabaja en su taller automotriz, y su esposa, sale a vender mercancías, y es que le salió muy buena para los negocios.
Yo sé, que ese hijo mío, sufrió tanto en la vida, para salir de pobre, que ahora el cree, que el poseer más y más, lo llena.
Y yo veo, que entre más tiene, más necesita.
Mi hijo, el maestro, me contesta, que debe pagar su próximo traslado a Poza Rica, pero que si yo me voy a vivir con el, lo atiendo en la lavada, planchada, y demás quehaceres de su casa, el apretará lo ganado de sus quincenas.
Y entonces, podrá exigir, con una buena cantidad de dinero en la mano, un traslado directo, de Poza Rica, a ésta ciudad.
Además, me recomienda, que para que meterle dinero bueno al malo.
Si ya ni se usan las casas de madera.
Y me insiste ¡vengase, mama!, y dentro de unos años, en el puerto una residencia de material tendrá.
La carta, que recibo de mi hija Isaura, unas cuantas líneas, que con 5 hijos, ni para comer le alcanza. Y que el marido un irresponsable le salió.
Agrega, ni modo mamá, como dice el dicho, “primero mis dientes, que mis parientes”.
Y termina, con un “yo se que tu comprenderás”.Al leer estas respuestas a mi suplica...

viernes, 24 de julio de 2009

Tierra pródiga ( c )

Ya me sentía tan realizada, ya sentía que todo marchaba bien, que me tomo, muy de sorpresa esta calamidad.
Primero un ciclón, donde de milagro, mi casita de madera no se cayó. Pero quedó, con las láminas del techo, casi del todo voladas.
Y luego, vino la inundación.
Con sus aguas puercas, sepultando grandes extensiones de la ciudad.
Aunque atranqué muy bien mi casa, vi, como salían por debajo de la puerta, hechos pedazos, años y años de trabajo.
Sólo las lunas de un ropero de cedro, logre salvar. Ojalá, mas adelante, un carpintero me haga uno nuevo, y esas se puedan aprovechar.
Y el piso, de madera, quedó de no servir, montañas de lodo, lo hincharon primero, y después se pudrió.
Por eso a mis hijos acudo.
Necesito arreglar el piso y el techo. Esas cosas me urgen, de los demás, me encargo yo.
Después de varios días, por fin recibo contestación.

miércoles, 22 de julio de 2009

TIERRA PRODIGA ( b )


La mayoría de los clientes pagaban los giros, con centavitos de cobre. Y de contar y contar, aquellas monedas de ese tipo de metal, de su garganta, brotó un cáncer, que muy mozo, con su vida acabó.
De la pena, mi madre al poco tiempo, también murió.
Rafaela, se casó y se fue de aquí.
Yo conocí a un pescador de altamar, y una familia formé.
Tuve 2 hijos varones primero, y cuando estaba en cinta de mi hija, una tormenta, me arrebató, al sostén de mi hogar.
Su cuerpo nunca apareció, pero sus compañeros de embarcación, me narraron, como lo vieron caer al mar.
Y cómo, cuando los tiburones lo devoraban, las aguas se teñían de sangre.
Nunca dudé de su muerte, porque el pescador no miente sobre algo así. La suerte de un compañero es algo sagrado.
Ya con la responsabilidad tan grande que me quedó, con esas bocas inocentes de mis hijos, que había que alimentar, tuve entonces, que ser padre y madre, a la vez.
Con el tiempo, a mi hijo mayor, lo interné, en la Escuela de Talleres y Oficios, en ciudad Victoria, de donde salió hecho un mecánico automotriz.
Aun recuerdo su carita triste, cuando siendo un adolescente, lo despedí en el tren.
Sentí que me arrancaban un pedazo de mi corazón, pero preferí eso, a que agarrara un vicio.
Al recibir su diploma, se fué a Monterrey, donde trabajo consiguió y posteriormente, se casó.
La gusta que le digan “el jaibito”.
Mi hija Isaura, mi Chagüita, pronto se casó.
Y mi hijo Pepe Toño, no gustándole ningún oficio, a base de muchos sacrificios, le di la carrera de profesor, en la Normal Matías S. Canales.
Hoy ejerce, cerca de la ciudad de México.
Cada 2 años logra un traslado, que lo va acercando.
El desea conseguir su regreso, con todo y plaza de maestro.
Eso lo veo tan difícil, pero yo a nadie le quito sus ilusiones, y menos a mis hijos.

martes, 21 de julio de 2009

TIERRA PRODIGA ( a )













TIERRA PRODIGA.

Tengo unas cartas que mandar. Iré a los portales, ahí, por unas monedas, a maquina me las harán.
Así, cuando mis hijos, las reciban, no se quejaran, como siempre, de que mi letra, es muy difícil de entender.
Me interesa que comprendan mi situación, creo que me ayudaran, ya que nunca les he pedido nada.
Y es que a mi, no me gusta pedir favores; eso de mi madre, lo heredé.
Cuando mi familia llegó a esta ciudad, proveniente de tierra fría, obligada, porque mi padre, tenía unas reumas tan fuertes, que los doctores de allá, le aconsejaron, buscar otro clima; si quería conservar la vida, a nadie de su familia, pidió ayuda mi mamá.
Y eso, que mi padre, solo vino a terminar en estas tierras, lo que allá empezó.
Entonces, nos quedamos solos, mi madre, mi hermano Meche, mi hermana Rafaela y yo.
Ni modo de regresarnos, la enfermedad de mi padre nos habían dejado tan gastados, que ni para los pasajes, nos quedó.
Mi madre, se ocupó de lavar y planchar ajeno, sólo se llevaba a mi hermano Meche, porque aún mamaba chiche.
Y a nosotras nos colocó como pilmamas.
En la casa donde yo trabajaba, y como aún no tenia la edad suficiente, la patrona me decía: no cargues al bebe, se te va a caer.
Me conformo, con que me lo entretengas.
Y salimos adelante, si para todos hay un Dios.
Mi hermano Meche, al crecer, se colocó en telégrafos, en el edificio que está frente a la plaza de La Libertad.

PUNTO

PUNTO

Había unos cuentos,
que solo de día, se debían leer.
En la oscuridad,
se escuchaban.
Fueron enterrados, en lo más profundo.
Una noche, pegue mí oído al suelo.
Y aquí están para ti.

CON CARIÑO PARA TI




Con cariño para:
Mi abuelita, Luz Orozco León de Mayorga.















Para mis padres, y mis hermanos: Mely, Martha, Lety, Rosa Nelly, Sandra Nelly, Ignacio, Juan Felipe.
Y de un modo muy especial, para mi hermano, el presbítero Eduardo Mayorga, que con nueve años de
Ministerio en Mozambique, África, entregándose por completo a su vocación sacerdotal; nos ha dado, a nosotros, su familia, un ejemplo perenne de su integridad.














Para mis suegros, doña Gaby y don Lorenzo; mis cuñados: Raquel, don Maty, Adriana, Mary, Guille, Lucina, Isaura, Concha y Margaro.
Para nuestro sobrino, el siempre joven contador Josué
Canizalez Hernández.

Para mi esposo, el profesor, Roberto Hernández Cervantes, por su valiosa colaboración para elaborar este libro; sin su apoyo, no hubiera sido posible su realización. Para nuestro hijo, el joven Roberto Hernández Mayorga, que escribió y reescribió, en innumerables ocasiones, estas paginas en la computadora. Gracias hijo, por tu paciencia. Estamos orgullosos de ti.
Agradezco a Dios, por darme la oportunidad, de expresarme, disfrutar, divertirme, meditar, y por que no, a veces llorar; al escribir estas paginas, que contienen, un poco del entorno de mi pasado, de este presente maravilloso y mucho, pero mucho de mis fantasías.

Gracias, muchas gracias a todos.

Mis amigas,algunas de mis amigas,porque Gracias a Dios,cuento con varias amistades.

Agradezco a:
Silveria Pérez Gonzáles.
Ma. Guadalupe Barraza de Luna.
Isabel Gómez López de Rodríguez.
Ma. Cristina Vázquez Gutiérrez.
Herlinda Cruz Flores de Lucio.
Malena Méndez Hernández
Eleuteria Segovia Gómez.
Cristina Gutiérrez García.
Conrada Castañeda García.
Esther Melania Castañeda Gonzáles.
Margarita Compean Palomares.
Nora Hilda Hernández Reyes.
Esther Salinas Gamez.
Exiquia Compean de Lucio.
Laura del Ángel García.
Gloria Juárez Ramírez.
Ma. Rosario González Pérez.
Delia Sánchez. Doña Catita.
Adela Martínez Hernández
Margarita Segura de Rostro.
Bertha Loredo de Romero.
Iliana Lucia Rodríguez Robles.
Rosa Gpe. Robles Maldonado.

Por su amistad, que hace que hasta los días de invierno, tengan destellos de primavera.

Portada del libro "Entorno y retorno"


Portada del libro "Más allá"

Portada del libro "Más allá"
Camino de Amor Infinito
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