Gracias por sus latidos de afecto y cariño que alimentan al Alma.

sábado, 26 de diciembre de 2009

¿matas o patas ?

Mientras disfruto de festividades decembrinas,este chaparrito hace de las suyas.

Les presento a Yugui.

LES DESEO UN PROSPERO AÑO A TODOS MIS AMIGOS BLOGUEROS.

lunes, 7 de diciembre de 2009

MISIVA ( 2 PARTE Y FINAL )








-Respondió mi esposo...¿para que me lo cuentas?
Regresa a ese sitio, donde tuviste la aparición, y pregúntale que desea.
Lógicamente, el fenómeno paranormal, había desaparecido.
Mi esposo, me aconsejó, que como es seguro, que otro día, vuelva a ver, esas apariciones, no se me olvide preguntarle, en que puedo ayudarle.
Que no les tema, ni a ellas ni a los difuntos. Que mejor, le tema a los vivos, porque esos, esos si, me pueden hacer daño.
Tiempo después, nos dio, por practicar el mimetismo, hasta que lográramos dominarlo.
Nos íbamos al campo, en donde, por un buen rato, nos dedicábamos a observar, nuestro entorno, percibiendo, cada mínimo detalle.
Después, uno de nosotros, se mimetizaba, con el ambiente, que nos circundaba.
Mientras, que el otro, cerraba, por un breve rato, los ojos, para después al abrirlos, tratar de adivinar, en que nueva expresión de existencia, se había convertido, el compañero mimetizado.
En ocasiones, me camuflageaba en una flor, una liebre, una mariposa, una pitaya, una tuna, o
unas gotas de agua, que tremulas, recorrían el cuerpo moreno de mi esposo.
El se convertía, en un pájaro carpintero, un arbusto, un chapulín; un escarabajo, de brillantes colores, como el verde esmeralda.
O en un minino ronroneante, en un fruto cítrico, como el limón. Un mango jugoso, y aromático. En toda una gama de exquisitas, y lujuriosas, formas de existir.
Y era motivo de regocijo, nuestro reencuentro, con aquella parte de nuestro ser, que nos complementa, en esta vida terrenal.
Nos preguntábamos, quienes, de los especímenes, que nos rodeaban, estarían, también mimetizados, y serian, testigos indiscretos, de nuestro amor.
Por lo mismo, teníamos, la certeza, de que debíamos respetar la vida, que de manera exuberante, se brindaba a nuestros ojos.
Y jamás, por ningún motivo, debíamos dañarla, o destruirla.
Llegó el día, en que mi esposo, me contó, que había descubierto, que a las seis de tarde, en una colina, aparecía un puente, que sólo duraba unos minutos.
En donde seres luminosos, lo invitaban, a pasar, a otra dimensión.
Solo una condición imponían, que ya no podría regresar.
Que el que entra ahí, nunca sale.
No había aceptado, de inmediato, la oferta, por no dejarme, después de todo, teníamos muchos años de juntos, recorrer el velo de varios misterios.
Nuestros lazos de amor, eran tan fuertes, que solo, con gran dolor, podríamos romperlos.
Mas, el deseaba, conocer esa otra frontera, que de un modo muy especial, le estaba brindando esa oportunidad.
Después de meditarlo, por un lapso breve de tiempo, le di la grata noticia, de que me uniría, con gusto, a esa nueva aventura.
Sólo le pedí, que me dejara escribir unas líneas, para que se supiera, que es lo que había pasado con nosotros, que ni un rastro dejaríamos.
Por lo tanto, al estar usted leyendo, esta misiva, significa, que ya hemos pasado a otro nivel de conciencia.
Me despido, agradeciendo su amabilidad, al compartir ahora, este gran secreto.
Suya por siempre.
Quien buscándose, se pudo encontrar, en todo, lo que la rodeaba.

martes, 24 de noviembre de 2009

MISIVA ( 1 ERA. DE 2 PARTES)



MISIVA

Monterrey, Nuevo León, a 30 de noviembre, de 1980.
A quien corresponda.
Presente.
Escribo estas líneas, esperando, se encuentre bien de salud, en compañía de toda su familia, que nosotros, gracias a Dios, lo estamos.
Le contare, que conocí a un joven, en una fiesta, donde había risas, baile, luces parpadeantes.
Yo había ido, obligada por una amiga, que se apenaba, de llegar sola a una reunión.
La fiesta, era para recabar fondos, para la graduación, de la generación, donde mi amiga estudiaba.
Por lo tanto, yo no conocía a nadie de la tertulia.
Salí de la pista de baile, a un balcón, donde las estrellas del cielo, me eran más acogedoras.
Se acercó un joven, al sitio donde me encontraba.
Ya pensaba una disculpa discreta, para retirarlo, y es que no deseaba bailar esa noche.
Y el estudiante, en lugar de invitarme a bailar, se puso a admirar la noche; como si eso fuera, lo más importante, de esa velada.
Entonces, siento picado mi amor propio.
Ahora, ira por mi cuenta, que me saque a bailar.
Le sonrío, comento cualquier cosa baladí; y el se abre, mostrándome un sorprendente mundo interior, lleno de sorpresas.
Me cuenta sus gustos en música, literatura y filosofía.
Yo, tan acaparadora de las pláticas, lo escucho, embelezada.
No puedo creer, la gran suerte, que el destino, me deparaba esa noche.
Ante mi, un diamante, y pulidito.
Empezamos a salir, primero como amigos, y luego, como novios.
Sus presentes, invariablemente, eran libros.
De autores como Nietzshe, Dostoievski, Platón, Sófocles, Khalil Gibran, Hermann Hesse, León Tolstoi, Rabindranath Tagore.
Me enamore de su forma de ser, de su forma de ver la vida.
Solo estaba pensando en el, tratando de adivinar, que haría, donde estaría, y con quien.
Cuando en mi cumpleaños, me regaló, el libro, Los secretos Pitagóricos (la enseñanza secreta de Pitágoras), de la edición 1920, de Argentina, decidí, que todo el resto de mi vida, deseaba pasarla, junto a el.
Porque siempre tendríamos temas de que platicar, planes que llevar a cabo, de común acuerdo.
Solo tendría que esperar, que terminara su carrera, y aun, le faltaban tres años.
Mis tías, pegaron el grito al cielo.
Porque, “novia de estudiante, jamás esposa de titulado”.
Una tía, fue más lejos, y una tarde, me contó el siguiente cuento:
Una pareja de novios, que se querían mucho, recibieron la infausta noticia, de que el joven, moriría muy pronto, por una enfermedad incurable.
La pareja de tórtolos, hacen el pacto, de no dejar que sepulten el cuerpo.
En una vitrina, estará años y años, con una preparación especial, que impedirá, su descomposición.
Hasta que se logre descubrir, el método de resucitarlo y curarlo.
La novia, se pasa día, tras día, cuidando la vitrina que, contiene el cuerpo del novio.
Siempre, le limpia con amor, el polvito, que cae sobre el vidrio, y las paredes de madera.
Después de un tiempo, inmensamente largo, se hacen descubrimientos, que permiten resucitarlo, sin peligro para el joven.
La novia expectante, temblando de dicha y felicidad, se acerca, al que acaba de despertar, de un sueño mortal, para entregarle, todo su amor guardado, por tantos años, solo para el.
Trata de abrazarlo, pero el, la rechaza bruscamente, empujándola, lejos de el.
Y volteando la vista, a los doctores presentes, les pregunta…
-¿Y esta viejita, quien es?
Después de escuchar este cuento, narrado por mi tía, con muy mala bilis, opté por dejar de andar proclamando mi amor.
Total, eso es cosa de dos.
El tiempo pasó volando, para eso contábamos con el teléfono, las citas al cine, café, nevería, parques, playa. Si hasta parecíamos esposos ya, solo nos faltaba, vivir juntos.
Cuando se tituló, al mes nos casamos.
Y entonces descubrí que eran más las coincidencias, que había en nuestra relación.
Como aquella vez, que tuve una aparición, de una dama de luz, o la aparición de luz, en forma de dama, que me señalaba, y me indicaba, que me le acercara.
Yo opté por huir.
Intrigada, fui y se lo conté a mi esposo.
Su reacción fue...( continuará)

viernes, 13 de noviembre de 2009

Ahí nos vemos


En mi graduación como enfermera general.
Fotografía del antiguo Hospital Civil "Dr. Carlos Canseco" de la ciudad de Tampico,Tamaulipas,lugar donde yo hice mi servicio social como enfermera general,egresada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.



Edificio que ya no está en servicio como hospital.







AHÍ NOS VEMOS

(Este relato, fue redactado con la participación de mi esposo,por eso está en masculino el personaje que narra este cuento).

Un fin de semana, esperaba un taxi, en una esquina, justo frente a un hospital abandonado.
Pasaron los minutos, muy lentamente, para mí, que ya deseaba llegar a casa.
Era muy entrada, la noche, pero me había divertido tanto, en una reunión, de ex-compañeros, de la facultad, había tantas cosas por platicar, como ¿dónde ejerces?, ¿qué ya te casaste?, y ¿qué me cuentas, de aquel despistado?, que bien valía, la pena, estar, en ese momento, en aquella calle, solitaria, tenuemente iluminada, por una lámpara mercurial.
Me parecía increíble, que hubiera pasado pocos taxis, y para variar, ocupados.
Mire la hora, en mi reloj. Marcaba la 1:20 de la madrugada.
Siento desazón, al tomar conciencia, de mi situación vulnerable.
Puedo ser presa fácil, de un acto vandálico.
Alrededor, del hospital, varios negocios, fueron cerrados, por bajas ventas.
Observe el deteriorado cascaron, trato de imaginarme, como seria, cuando sus puertas, estaban abiertas, a todo aquel, que lo requiriera.
Cuando el ulular de las sirenas, anunciaba, la llegada de un herido, y por que no, de un nuevo ser a este planeta.
Tan absorto, estaba en mis cavilaciones, que no me di cuenta, en que momento, llego otra persona, a la esquina, donde yo me encontraba.
Era una mujer, de grata presencia, que notando, mi momentáneo sobresalto, me saludo con una inclinación de cabeza, y me comento, que observo, que me quede mirando al hospital en ruinas.
Y agrego, lastima, que ya no este en funcionamiento el hospital, antes, estaba todo tan iluminado, e infinidad de personas, transitaban estas calles, noche y día.
Comento, que hace años, eran atendidos, no solo pacientes de la zona conurbada, sino de poblaciones mucho mas retiradas, donde no existían ni los profesionistas suficientes, ni las instalaciones apropiadas, para tal cantidad de partos, operaciones y hospitalización.
En el departamento de trabajo social, se atendían muchas solicitudes, para reducir, los cobros por el servicio otorgado.
Y aunque se hacían grandes descuentos, tomando, en cuenta la situación económica, del que los solicitaba, siempre, había un considerable número de pacientes, que ni la cuota mínima, de recuperación, podían liquidar.
Entonces, acudían, con un venerable benefactor, que tenia, una Quinta, en un rancho. Ahí, amablemente, eran atendidas, caso por caso.
Nadie, se iba de ese lugar, sin resolver, sus necesidades mas apremiantes.
Ese protector de los humildes, aunque ya no se encuentra físicamente, existirá, eternamente en el subconsciente colectivo, de toda la zona, donde se hizo palpable, su ayuda desinteresada.
Al escuchar estas observaciones, dichas tan vehemente, por la mujer, que acababa de conocer, mi curiosidad rebaso los límites de la prudencia, y le pregunte, si alguna vez, estuvo en el interior del hospital, cuando aun estaba en funciones.
Su amplia respuesta, me dejo sorprendido.
Señalándome, aquel edificio a obscuras, me relato, que trabajo como enfermera de ese lugar.
Y que la jefa de enfermeras, las rolaba por las diferentes salas.
Y esto es parte, de lo que me siguió contando aquella noche:
En la sala de esterilización, existían un par de viejos esterilizadores, que de milagro, un día no explotaron.
Eran como enormes ollas de presión, de capacidad, de unos doscientos litros cada uno.
Sus indicadores de presión, se movían, como limpiaparabrisas, de días domingueros lluviosos, en una danza sinfín.
Y que de ruido hacían esas maquinas.
Traqueteaban. Pitaban, y solo con expertos golpes dados, en sus tubos, se obtenía, un acompasado puf-paf, que era la señal, de que todo marchaba, como se debía.
Eran pocas, las enfermeras, que conocían, como dominar, a esas bestias. Mis respetos, para mi amiga Olivia Lam, que en sus largas guardias, lograba sacar el trabajo, con una eterna sonrisa, chispeando sus ojos, divertida de mis temores, de salir, hecha pedazos por los aires, de esa área del hospital.
En la sala de cuneros, observe, que todos los seres humanos, somos como somos, desde que nacemos.
Algunos recién nacidos inquietos, siempre se destapaban.
Se ponían en las posturas más caprichosas; otros eran tan calladitos, tranquilitos, que era necesario, al llegar la hora de darles el biberón, despertarlos.
Y sus pielecitas, tan suaves, con un olor a tan nuevo, tibiecitos, que daban ganas de tenerlos abrazados por mucho tiempo…
Y tiempo es el que no había. Llegaban y llegaban bebes de la sala de partos, como por encargo.
En la sala de pediatría, eran comunes, los reingresos por deshidratación, parasitosis y desnutrición.
En el pabellón de transmisibles, se atendían mayormente, casos de hepatitis, rabia y tétanos (o mal de arco).
En hospitalización, dividida, en sala de hombres, y sala de mujeres, era posible, conocer, un poco más a los pacientes. Platicar con ellos.
Y así fui recorriendo, todas las salas de ese hospital, atendiendo a los pacientes, y madurando emocionalmente.
En un hospital, siempre hay mucho trabajo.
Había ocasiones, que durante el paso de la noche, algunos pacientes, nos comentaban, que vieron a una enfermera, con un uniforme diferente, al que traíamos el resto del personal de enfermería.
Nos describían a la enfermera, de pelo largo, caminar silencioso.
Y que acudió, ya sea a darles un vaso de agua, una pastilla para el dolor, colocarles mejor las cobijas, o darles unas palabras de aliento, para que no se sintieran solos, en un lugar tan extraño para ellos.
Cuando nos preguntaban, que donde estaba esa enfermera, cual era su nombre, aunque nosotros ya sabíamos, que eran apariciones, algo común en todos los hospitales, no alarmábamos a los pacientes.
Solo, les hacíamos el comentario, de que habían mandado, a la sala, por esa noche, a una enfermera más, para auxiliarnos.
Y añadíamos, mentalmente, al sentir el cansancio de la guardia:
-¡Bienvenida compañera!, ¡Este es tu lugar!
Siempre, se agradece todo tipo de ayuda.
Suspira la enfermera, que me estaba narrando, como eran las rutinas, en ese hospital, y nos quedamos, unos momentos en silencio.
Escuché el claxon de un carro y al voltear a ver, descubrí que era un taxi, y que estaba libre.
Le hice la parada, y le dije a la enfermera, que lo abordara.
Me contestó, no gracias. Ya estoy de regreso, de una guardia hospitalaria, y al sitio, al que me dirijo, esta muy cerca.
Cuestión de unos pasos más.
Adiós, y cuídese, joven.
Me despedí rápidamente. Aborde el taxi, y cuadras mas adelante, le comenté al taxista, que la enfermera que estaba conmigo en al esquina, me platicoó como en el viejo hospital, muchas vidas se salvaron.
El taxista me miró por el espejo retrovisor, como si yo estuviera mintiendo, y preguntó: ¿cuál enfermera?
Yo le expliqué que no andaba con el uniforme de enfermera, que era una mujer, vestida, con ropas de salir, y que charlamos, durante mucho tiempo, de cuando trabajó como enfermera, en ese hospital.
El taxista replicó, estaba usted solo, en esa esquina.
Yo, muy molesto le afirmé, que era cierto lo que le decía, que es más, mi reloj no mentiría.
Que en ese momento, le diría exactamente cuanto tiempo había durado, con esa enfermera platicando.
Mire mi reloj, y un escalofrió recorrió mi espalda porque en el, solo se marcaban escasos dos minutos de diferencia.
El taxista repitió: usted, estaba solo señor.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Breves del libro "Cuentos de Entorno y Retorno"



PUNTO

Había unos cuentos,
que solo de día, se debían leer.
En la oscuridad,
se escuchaban.
Fueron enterrados, en lo más profundo.
Una noche, pegué mí oído al suelo.
Y aquí están para ti.




COMILLAS

Si alguna persona, en los siguientes escritos,
se siente reflejada,
y cree, que es uno de los personajes,
por favor, comuníquese conmigo,
me encantara conocerla.







PARÉNTESIS

Tiene el poder de cambiar
su tamaño a voluntad
cuando se hizo pequeño,
tan pequeño.
solo con microscopio láser
lo podían observar.
Ahora, que se hizo grande,
todavía, no lo pueden hallar.


INTERROGACIÓN

De noche
se quitaba el cuerpo,
y vivía.
De día,
se quitaba el alma,
y todo lo conseguía.







COMA

Juntó todas sus cosas,
las aprisionó con fuerza,
exprimió, hasta que escurrieran palabras,
y el gabazo, lo tiró.








PUNTO Y COMA


Y después de leer cuentos,
de todas las épocas,
de todos los estilos,
supo, que solo le faltaba leer,
un grupo de cuentos,
aquellos que brotaran,
de su corazón.




ADMIRACIÓN

Cuando llegó el tiempo exacto,
y pudo encontrar
lo tan anhelado,
se dió cuenta que en múltiples formas,
siempre a su lado
había estado.




INCISO


Yo no vine a aprender,
sino a olvidar,
y con tantos recuerdos,
que retornan,
me tengo que retirar.


GUION

Recuerda que en los cuentos
todas las cosas se dicen al revés,
y si crees que son inventos
recorre estas páginas otra vez.




martes, 27 de octubre de 2009

Abuela ( 3 ra. y final )


( foto de mi abuelita Luz Orozco León Vda. de Mayorga )
Mi abuela, me leía los cuentos, conmigo sentada en sus rodillas, señalándome con un dedo, los dibujos.Cuando por primera vez, iba a depositar, una historieta en mis manos.Me explicaba, paso a paso, en que consistía la trama.Al terminar, se iba a su quehacer cotidiano; y me dejaba en libertad, de hacer lo que quisiera con las revistas o cuentos.


Tomando en cuenta, que yo aun no sabia leer, podría doblarlos, recortarlos, rayarlos, pintarlos, o solo mirarlos.Tenía libertad absoluta, sobre el destino de esas revistas.Yo hojeaba y hojeaba, mirando los dibujos, tratando de recordar, lo que me había explicado mi abuelita.


Pero para mí, todos esos dibujos, repasados hasta el cansancio, me era posible verlos, en una especie de tercera dimensión.Cada personaje, de cada cuadrito adquirían vida, hablaban, se movían, y yo platicaba con ellos.Cada que volvía a hojearlos, actuaban diferente, así como sus platicas y en conclusión, sus desenlaces, también, eran de lo mas inesperados.


Hubo veces, como en el cuento de la mano gigante, que me metí a las páginas, y corrí, huyendo de la mano, junto con los demás personajes, de ese drama.Es decir, que yo entraba y salía, de los cuentos y revistas, por mi voluntad.Para mí, eran tan reales, como lo que vivía con mi abuelita.Podía estar sentada, con una revista abrazada contra mi pecho, riendo a más no poder, por todas las aventuras, que había experimentado.


Mi abuelita, era mi confidente.Ella lavando y preguntándome, ¿y que paso, hijita?¿Y que hiciste tu?Ella guisando, me llamaba, y pedía que le narrara, como se estaban portando, en tal o cual revista, sus protagonistas.Y agregaba de su cosecha, un fíjate que hace mucho, paso un caso muy parecido. Te lo voy a contar. Escucha bien, pon atención.


Llegó el tiempo de ir a la escuela.Me inscriben.La maestra, nos pone a hacer planas y planas de bolitas, palitos, remolinitos, pinitos…Luego, nos hacen dibujar, una bolita roja, con un palito verde, y debajo ponerle las palabras, la manzana es roja.O dibujábamos, un círculo amarillo, con palitos alrededor, y escribir debajo… el sol es amarillo.¡Que aburrido!Y de pilón, dejaban planas de ese trabajo, como tarea.
Por fin, llegaron las vacaciones.Le pido a la abuela, que me entregue mis revistas, cuentos e historietas.Las había guardado con llave, para que no me distrajera, y así, pusiera todo mi empeño, en la escuela.Llevo una pila de mi colección de impresos a mi cuarto.Brinco, sobre la cama de gusto; luego un par de marometas para festejar y me dispongo a disfrutar de lo que realmente, me encanta.


Abro una revista y otra.Abro un cuento y otro.¿Y que veo?Solo dibujos inmóviles, mudos.Planos, como calcamonias.Voy con la abuela. Hay en mi boca un sabor amargo, de desencanto.


Le pregunto, porque ya no puedo verlos moverse, ni los escucho.¿Que paso?Se acerca la abuela a mí, me carga.Se sienta en su sillón favorito, acomodándome en su regazo.


Me mece un rato, como cuando se consuela a un niño que ha perdido, algo muy querido.Y me dijo, lo siguiente, en un tono bajito:-Es que ya aprendiste, a leer.Cuando nacemos, sabemos muchas cosas hermosas; y a medida que crecemos, las olvidamos.Y en su lugar, adquirimos conocimientos, que nos envuelven, y endurecen el alma.Gracias a esos conocimientos, nos defendemos, en esta vida, unos de otros.
Sino, seriamos rebasados, por lo que nos rodea.

Pero no te apures, llegaras a una edad, en que podrás de nuevo maravillarte, por las cosas sencillas, que son en realidad, maravillas, de la creación de Dios.
Estirando la mano, toma un cuaderno, y un lápiz, que yo había dejado, sobre una mesita.Lo abre, busca una hoja limpia, y dibuja, calmadamente, un círculo, y me pide que observe bien.Después, me pide que yo lo haga, mientras, me explica su significado.
Mira, mi niña, así se tocan, los dos extremos, la niñez y la vejez.
Son las edades, en que se comprende mejor el mundo, al principio, y al final de la vida.

viernes, 23 de octubre de 2009

Abuela ( 2 da. parte )



La abuela se mortificaba cada vez más, con mis vagabundeos.


Se dio cuenta, que de nada servia, buscarme una y otra vez, entre los árboles, y levantarme de un tirón del suelo, cada que me encontraba en actitud contemplativa.Ni el regañarme o gritarme le funcionaba.


Solo conseguía hacerme llorar, por un rato; y en un descuido suyo, me volvía a perder de su vista.


Yo no tenia conciencia de ese “perderme”, si nunca, me pasaba de los limites de la cerca, de donde vivíamos.


Encontró la solución, regalándome unas historietas y cuentos, de color sepia el fondo, con letras y dibujos negros.


Al notar, que me entretenían, me compró muchas más, que hasta una colección, llegué a formar.


Recuerdo con agrado esas revistas, y hay un par, que vienen a mi memoria en forma nítida.Una, era de una mano gigante, que andaba por el mundo, provocando miedo a todos, porque no sabían cuales, eran las intenciones de esa mano.Cabían unas 10 personas debajo de ella, así se veía, en los dibujos: y en la historieta, se resuelve todo, cuando viene un transporte, de forma como plato, y la mano sube a el, por una escalerita, y se va desapareciendo entre las nubes.


La otra historieta, era de alguien, que le pusieron las manos de un maleante; y esas manos, andaban agrediendo, porque aun obedecían a su anterior dueño.


Terminaba la historia, cuando el señor, va y el dice al doctor, que mejor le quite esas manos, porque no las puede controlar.


Bueno, ya explicándoles como eran las historietas o cuentos de mi infancia, ahora les narraré, como me impactaban a mi...( continuará )

sábado, 17 de octubre de 2009

Abuela ( 1 era. parte )



ABUELA

Tendría cuando mucho cinco años de edad. Chicuelina curiosa, que vagaba libremente, por el inmenso patio, de aquella propiedad.
Árboles y mas árboles, de tamarindo, aguacate, limas, mango, coco, papaya, un injerto de toronja con limón, era de gran tamaño el fruto, pero mas acido su sabor.…
También había palomas tuneras, torcacitas, tordos, colibríes, también llamadas chuparrosas, que si agarras una en viernes santo, y la disecas, te asegura un amor…
Eso decía una tía mía, que tuvo dos divorcios, que eran la prueba de que si tenia suerte para el matrimonio, solo que no le duraba el gusto.
Infinidad de insectos, como los saltamontes, ciempiés, abejas, cochinillas, campa mochas, que si son comidas por los animales, los envenenan. Las esperanzas, de un verde tierno, que se supone, son los deseos, que se cumplen, si eres la primera persona en verlas. Orugas, conocidas como quemadores, vivían en los almendros, y ¡hay de ti!, si te caí una encima.
Luciérnagas, vistas solo por cortas temporadas.
Las mariposas de variados tamaños y colores, cuyo vuelo, es sigzagueante, y con retrocesos a menudo; nunca sabes de seguro, donde se posaran, puede ser, en los troncos de los árboles, sobre hojarasca, piedras, flores.
Así, que al tratar de atraparlas, me llevaba horas y horas. Pero valía la pena.
Gozaba al sentir sus alitas, suaves como seda, aprisionadas entre mis dedos.
Observaba sus ojos vidriosos, sus antenas y sus patitas, que me raspaban al aferrase a mi piel. Al soltarlas, volaban lejos, tan lejos de mí, que anhelaba también tener alas, como ellas, para conocer otros lugares.
La abuela, decía que el polvito de las alas de mariposa, al caer sobre tu cabello, provoca que se te caiga a puños, hasta dejarte pelona, por maldadosa.
Al fondo del solar, había platanales.
Por las mañanas, después del sereno de la madrugada, sobre sus hojas largas, se veían infinidad de gotitas de agua, que cual lagrimas, caían, una a una, regando el tamo del suelo, que capa sobre capa, protegía y humedecía , las raíces del platanal.
Me metía entre un grupo de plantas y otro grupo, me recargaba sobre los tallos inclinados, para sentir sobre mi espalda su frescura.
No me importaba, manchar mi ropa, de tonos cafés-rojizos. Siempre, en esas plantas de plátano, había muchos tipos de arañas. Sus telarañas, tenían diferentes formas, pero su finalidad era la misma. Que cayeran los insectos.
Cuando vibraban, los hilos de esas trampas, eran como llamadas de alerta.
Y la dueña de la trampa afortunada, bajaba de la planta de plátano, deslizándose por un hilo.
Inmovilizaba, a los desesperados, que entre más forcejeaban, mas se enredaban, para después deglutirlos.
Quise poner remedio, a esas muertes alevosas.
Por días, me dedique a destruir telarañas.
Pero invariablemente, eran repuestas, en el mismo lugar, del mismo tamaño, y en la misma forma.
Y las victimas, seguían cayendo.
Me quejé con la abuela, de mi defensa inútil.
Ella me contestó, que el que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe, y no se puede ayudar, al que no quiere que se le ayude.
Y me hizo pensar, que si seguía con ese plan, una araña venenosa, como las negras, de patas finitas, y con un puntito rojo en la panza, me podría picar.
No porque fueran malas, sino solo, porque estarían defendiendo su modo de vida. Porque el que mete paz, saca más.


Cambie mi área de juegos.
Del platanal, a la sombra de árboles de aguacate, guayabo, toronja, cedro, mandarina…
Con frecuencia, me acostaba sobre la tierra, que crujía bajo mi cuerpo, por las hojas, que formaban un mullido colchón.
Pasaba los ratos, escuchando el sonido del viento, cuando al pasar, entre las ramas, dejaba un mensaje de sitios lejanos.
A veces el viento, traía las patitas mojadas, y un olor a humedad.
Era cuando anunciaba, que pronto, iba a llover.
Las hormigas, se ponían frenéticas, en sus acarreos de hojitas, y restos de insectos a sus nidos.
En ese mundo vivía, me movía.
Encontraba quien era yo.
Una más, con la naturaleza.
Sin pasado, ni futuro.
Solo existiendo.
Pero, todo tiene un hasta aquí...(continuará)

( La foto para ilustrar esta narración es de doña Silveria Pérez González,cargando a mi hijo, ella tiene 9 años que falleció, a los 77 años de edad, pero vive en los corazones de nuestra familia, porque fué una abuelita muy cariñosa para nuestro hijo, lo llenó de ternuras, fué como una madre para mi esposo y para mí,nos daba consejos, la conocimos como vecina hace 30 años , y fuimos grandes amistades por 21 años; personas así no se olvidan, y de seguro en El Más Allá, están en un sitio privilegiado, apartándonos un lugarcito).

martes, 13 de octubre de 2009

Mi hijo cumple 18 años este jueves Gracias a Dios.



HIJO MIO, MI UNICO HIJO

Me enseñaron de niña,
a creer en Dios.


Sabía, de su existencia,
por todo lo que me rodeaba.


Sentía, que existía,
por las personas,
que me amaban.



Pero, cuando mi hijo nació,
y lo tuve por primera vez,
en mis brazos,
mi Alma vió,
resplandecer el Rostro de Dios,
y entonces,
mi Eterno Padre,
me sonrió.






miércoles, 7 de octubre de 2009

Protección



PROTECCION

Tiene 82 años, y después de tres caídas, confinada a una silla de ruedas quedó.
No se da tan fácilmente, sola de su cama, se pasa a la silla.
Ya aprendió a cambiarse de pañal, y siempre muy limpia, la encuentro.
Cuando, por unos minutos, en esos ratos perdidos, por otras personas, yo los aprovecho, y disfruto de su compañía.
Me es tan agradable llegar, abrir su reja, cruzar el jardincito, llamar para que sepa que soy yo; jalar la puerta mosquitera y empujar la puerta de fierro.
Nada en su casa tiene llave, el paso del tiempo, ha hecho que sus cosas, para la mayoría de las personas, ya no tengan valor.
Así, que no hay peligro, de que un malandrín, intente robar algo.
En ocasiones, la encuentro todavía en su cama, otras, en su cocinita o en su salita, tomando sus medicinas.
Se que se alegra con mis visitas.
Llegando la abrazo, y en su mejilla, surcada de arrugas, deposito un beso.
Respeto tanto sus canas, que son un reflejo, del tiempo sobrevivido, que solo así, puedo demostrar, mi afecto y admiración.
Le pregunto como ha estado, que ha hecho, porque aunque una persona este obligada, por la salud y la edad, a vivir mas lentamente las horas, aun es mucho, lo que puede realizar.
Y es un gran logro, pasar de un día a otro, en que las capacidades van disminuyendo, y el anciano, toma conciencia de eso.
Y tiene que resignarse, porque es la ley de la vida, el retroceder cada día mas.
Le gusta que le cuente lo que he hecho, aun lo mas trivial.
Porque, en su mundo, sujeta a los limites, de sus energías, para mover la silla de ruedas, y las escasas visitas; ese escuchar lo que una persona mas joven realiza, le hace recordar, tantas y tantas cosas llevadas a cabo por ella.
Y como recordar es vivir, entonces empieza ella, a relatarme, como fue su infancia, lo que de joven realizó, y su desempeño, como madre y abuela, en la actualidad.
Una vez me comentó, que cuando recuerda todo eso, y me lo relata, aunque tuviera, ya algunos días, que andaba con un sentimiento, de melancolía, de desaliento; al ir platicando, se va llenando su corazón, de tanta dulzura, que la tristeza, sale huyendo por la ventana, donde muere, al tocar los pétalos de sus rosales.
Al escuchar sus narraciones, me traslado a 80 años atrás, y recorro con ella, sus vivencias, y siento, que algo en mi, queda de ella.
Ya no es la viejecita en silla de ruedas, en mi imaginación, ahora es la niña curiosa, la estudiante ilusionada, la joven enamorada, la mujer en espera del nacimiento de su hijo, y luego, la forjadora de su hogar.
Comparto sus temores, de cómo en sus sueños, cree ver avisos, que no logra descifrar.
De que despierta, cree mirar sombras, que la desconciertan, y alarman.
Su mente, teme a “La Cosa Mala”.
Yo trato de tranquilizarla, le aseguro, que Dios, que tiene a su servicio, todo lo que existe, mando un par de ángeles, que la acompañen.
Porque a una persona tan buena, que tanto se encomienda al Altísimo, no puede ser tocada por la maldad de este mundo, ni del otro.

Gata Coqueta

Estoy muy feliz de contar con la amistad de La Gata Coqueta.
Su ciberespacio-casahogar es muy acogedor, está lleno de ternuras,cariñitos.
Aquí les dejo el camino de como llegar a él:
http://lagatacoqueta.blogspot.com/

Gracias Gata Coqueta por tu regalo, el mundo ciber no es el mismo sin tus maullidos.

lunes, 5 de octubre de 2009

Admiración



ADMIRACION

Cuando llegó el tiempo exacto,
y pudo encontrar
lo tan anhelado,
se dio cuenta que en múltiples formas,
siempre a su lado
había estado.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Premio Amistad

El blog http://cantoenflor.blogspot.com/ me ha hecho este regalo ¡ maravilloso!

Estoy feliz,pero no sabía ni cómo traermelo,es mi segundo regalo bloguero,el anterior,
me lo dió mi amiga Emy,pero era otra la forma de pegarlo aquí. ( por medio de cadget)

Y ahora, la maestra que administra el blog Canto en Flor, hizo el gran favor de explicarme como lo podía traer para acá.

Gracias maestra,le estaré eternamente agradecida.

Bueno, ahora hay una serie de condiciones, pero como ya se me hizo super tarde,más al rato,cumpliré con lo estipulado.

¡ Estoy feliz!

Despues de unas horitas he regresado ha cumplir con las condiciones del juego :

1.- Enlazar al blog que te lo entregó: http://cantoenflor.blogspot.com/2009/09/mas-vale-tarde_28.html

2.-Poner en tu blog las reglas.

3.- Entregarlo a 6 amigos.

4.- Avisarles en su blog de que tienen un premio.

5.- Contestar a las siguientes preguntas :

a) ¿ Por qué te decidiste a tener un blog ?

Porque tengo datos, fotos, fechas y nombres de pobladores de una comunidad que tiene 455 años de fundada, y es importante que se conozcan los relatos de quienes los narraron.La mayoría son personas de edad muy avanzada, que tienen mucho que enseñar pero no pueden hacerlo por internet; ellos confiaron en que yo podría dar a conocer sus historias de vida, de lucha,de superación personal.Ya están en 2 libros,los cuales he regalado ejemplares a quienes narraron las historias,entre quienes han acudido a las presentaciones,entre sus familiares, a amistades,pero no es suficiente.No se compara con un blog que puede llegar a muchas partes del mundo,y a muchas personas.

Ahora,que también yo estoy incluyendo mis historias ,mis relatos redactados,pensados y vaciados en 2 libros que nombro de cuentos.

b) ¿ Cuánto hace que lo tienes ?

5 meses

c) ¿ Qué sentimientos tuviste a través del mimo ?

Sinceramente me sorprendió.

d) ¿ Has hecho muchos amigos ?

Tengo nuevos amigos en la red,que pienso en ellos, y le pido a Dios los ayude y bendiga en sus vidas.

e) ¿ Qué significa para tí la amistad ?

La equiparo a una familia.Existe cariño,afecto,amor,comprensión.

f) ¿ Qué te gustaría decirle a un amigo/a hoy ?

Que me duele mucho saber que tiene cáncer, que tengo Fé que saldrá con bien de sus quimioterapias, que podrá aguantar la operación que le van a hacer; que no es posible que su vida se esté apagando,que tiene mucho por quien vivir,tiene hijos,nietos,esposo.

¡ Oh ! ¡ Dios ! Dale más tiempo de vida a mi amiga , mira que la quiero como si fuera mi hermana.

Cristo, acuerdate de Lázaro, ¡ Lloraste al saber que había muerto ! y ¡ Cómo lo resucitaste!

g) ¿ Qué esperas de la amistad ?

Nada, es extraño, pero es la verdad.

Si tengo la amistad, para mí con eso es suficiente.

El tener una amistad, el platicar, cada quien responde como es; ser amigos no es cambiar a nadie,es aceptar,aceptar tal y como es la persona,aceptar ausencias,lejanías,olvidos; aceptar aprecios,cariños,un saludo,un abrazo,besos.

En cambio, yo me siento responsable cuando tengo una amistad,yo tengo que dar el todo,el estar al pendiente,el mimar,el cuidar.

Supongamos que siembro varias platitas,que ignoro de que especie son; unas de mango,otras de rosales,otras de duraznos, aguacates, algún nopalito,espinudo, díficil de trato ( si le pones mucha agua-cariño se seca) , pero que ¡ oh¡ unas tunas da de vez en cuando.

Al paso del tiempo,darán el fruto de lo que són.Si no las cuido,se secará la amistad ¿ y de quién es la culpa ? ¡ MIA!

y ahora le paso el premio a :

Rita del blog http://ritamentor.blogspot.com/

La Gata Coqueta del blog http://lagatacoqueta.blogspot.com/

Un colibrí viajero desde el sur de mis ojos con alas viajeras del blog http://huellasverdesyrojaslejaniasyquimeras.blogspot.com/

Katty del blog http://kathyconectadosconelalma.blogspot.com/

Jessica del blog http://elmundodejessika.blogspot.com/

Princesa del blog http://princesasycuentos.blogspot.com/

Josefa del blog http://lashistoriasdemisabuelos.blogspot.com/2009/09/el-lobo-y-los-siete-cabritos.html

viernes, 25 de septiembre de 2009

Padrinos ( 2 y final )


En el montón de cosas que fluían y fluían, que pasaban y pasaban, apareció flotando un becerrito muerto.
Y la vaca, como su crió, lo reconoció.
Con su hocico, lo empezó a jalar para llevarlo a la orilla.
Entonces, el anciano con espanto recordó, que el tenia, algo muy importante que realizar, y que por acumular objetos, el tiempo se le acababa ya.
Empezó a la vaca a gritar:
¡Espera, espera!

Ayúdame, sólo un poco mas. No es posible, que ya no tenga oportunidad.
Pero para el rumiante su cría, era lo más importante, y siguió alejándose.
Y el anciano siguió gritando, suplicando, implorando piedad.
Yo con mis padrinos, veía sorprendida la escena.
En un instante sentí, que el anciano era yo.
Que yo, sentía esa ansiedad, de haber perdido el tiempo, algo muy valioso, y que me causaba angustia, el no poderlo recuperar.
Yo me vi como el anciano.
Y a la vez, sabía que existía como mujer, en la orilla, con mis dos padrinos.
Ahí, reconocí, que el anciano y yo, éramos uno mismo.
Aquella noche, ésa fue mi lección.
Volví a casa, y una lista elaboré.
No desear mas nada en la vida, por ser eso causa del dolor.
Cada día regalar, o tirar algo que me perteneciera; porque los objetos, me quitaban el tiempo, y son sólo una carga, si ya de por si, vamos muy pesados con solo nuestros sentimientos y pensamientos.
Y me dediqué a estar pidiendo mentalmente, al Poder Infinito, minuto tras minuto, que me quitara todo aquello, que me alejara, de la Gran Verdad.
En los días siguientes, me deshice de televisores,
estereo, microondas, discman, mp3, ipod, compu,USB, Laptop, adornos, libros, y tantas cosas más, y dichosa me sentía.
Felicitándome satisfecha, de haber aprendido la lección.
Una noche, aparecieron mis padrinos.
Moviendo la cabeza, y con gesto adusto, me hicieron ver, que nuevamente estaba en un error.
Que estaba faltando al primer precepto, que es no desear nada.
Y yo, no solo lo deseaba, sino que lo estaba exigiendo.
Que si seguía pidiendo, que se me quitara todo lo superfluo, todo lo que empaña mi esencia, me quedaría sin casa, familia, y sin este cuerpo, que es también algo ilusorio.
También, me explicaron, que algo peor, que un ignorante, es un ignorante que cree saber.
Y ya tengo años, esperando por las noches, que mis padrinos vuelvan, a señalarme cual es el sendero que lleva al conocimiento.
Creo, que los he defraudado.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Padrinos



PADRINOS

Esa noche fuimos a caminar, era la hora de otra lección.
Me llevaron a la orilla de un río, y mis dos padrinos, enfundados en sus gabardinas, tapadas las cabezas con bufandas, con una seña, me invitaron a observar.
Ese caudal, llevaba innumerables cosas; objetos de lo mas variado y de aparente gran valor, pero como iban, sobre una materia de desecho, chocolatosa, espumosa, todas estaban de ya no servir.
En ese lugar, apareció navegando un anciano, sobre una vaca blanca, con manchas negras.
El señor era muy delgado, encorvadito, de unos setenta años de edad. Y se detuvo en un sitio del río, a buscar afanosamente fotografías, y algunos trebejos, que el declaraba que eran de su propiedad, porque en ese punto del rió, en el fondo, el, alguna vez, construyó su casa.En el montón de cosas que fluían y fluían, que pasaban y pasaban, apareció flotando ...(continuará).

martes, 22 de septiembre de 2009

Puntos suspensivos



PUNTOS SUSPENSIVOS

Mamá,
¿Por qué no platicas conmigo?
porque eres muy niña,
y no me comprenderás.


Mamá,
¿Por qué no platicas conmigo?
porque tengo
muy poco que contar.


Mamá,
¿Por qué no platicas conmigo?
porque ya no sé,
ni como empezar.


Entonces, mamá, toma mis manos,


mira mis ojos, y encuentra en ellos,


el amor que siempre he sentido por ti.

domingo, 20 de septiembre de 2009

AMIGO


AMIGO

Me vino a visitar, la mamá de mi amigo Carlos.
Me trajo unos cd’s, de música, y videos.
Se, que desde hace meses, me quiere preguntar algo.
Yo espero, a que ella, se decida a dar el primer paso, y que rompa esa barrera, que no le permite, comunicar esa angustia, que atenaza su pensamiento.
Intuyo su pesar, pero así, como cuando vas a la playa, y con el movimiento de las olas, se revuelven la arena y el mar, y tu tienes que esperar a que se asiente, y se clarifique el fondo, para poder distinguir lo que hay en el; así, después de una perdida muy grande, tienes que darte tiempo, para poder soportar y aceptar, la nueva situación.
Después de la muerte de mi amigo, su mamá, además del inmenso dolor, con muchas interrogantes quedó.
Y al fin, un día, me comentó:
Si mi hijo sabia nadar tan bien, ¿como es que se ahogo?
Yo por esas fechas, lo noté muy callado, ensimismado, decaído.
Y el día de su accidente, se levanta muy eufórico, cantando, bromeando, con ganas de ir a la alberca.
¿Es que acaso ya había tomado la decisión fatal?
¿Dios, porque lo habría permitido?
Y si no fue la voluntad de Dios, ¿estará enojado Dios con mi hijo?
¿Cuáles serian los pensamientos de mi hijo, para tomar esa decisión?
La señora creía, que yo, por las numerosas veces, en que he intentado con mi vida terminar, podría poner algo de claridad en sus razonamientos, que como madejas de estambre, cada día se enredaban más.
Trate de consolarla, explicándole, que solo Dios, que es el que da la vida, solo Dios, es el que la puede quitar.
Y que no puede haber enojo en El, por un intento así, sino una gran compasión.
Pues es todo entendimiento, y su Amor, no tiene fin.
Le conté de cuando compre un arma, y ya estando solo en el cementerio, para mis días, acabar con un balazo, según yo ; llega justo, en ese momento, una persona, toda amabilidad, paciencia, y con una platica tranquila, suave, disuelve en esos momentos, mis planes.
Que debo decir, que ha veces, ni uno mismo sabe, porque se esta tomando la decisión del suicidio.
A veces, porque se siente angustia, tristeza, anda uno deprimido, decepcionado, desanimado.
Tenemos cambios de conducta, que rebasan las dos semanas, nos da mucha hambre, o no queremos comer nada. Solo queremos estar durmiendo, o padecemos insomnio, y nuestras ojeras nos delatan.
No queremos hacer nada, por lo fatigados que andamos, que sentimos el cuerpo pesado, como con un gran fardo sobre nuestros hombros.
Otras veces, sentimos mucho coraje, rencor, contra algo, o contra alguien; o contra alguna situación, y en lugar de expresarlo verbalmente, o desahogarnos por otros medios, optamos por negar, que tenemos un problema, o creemos, que no hay solución para ese problema.
Y entonces, toda esa ira, la enfocamos contra nosotros mismo.
Puede ser, que creemos, que hicimos algo tan grave, tan imperdonable, nos sentimos tan culpables, que decidimos que es tan grande el castigo que merecemos, que solo nuestra vida, es el justo pago.
Entonces, decidimos, me voy de aquí.
Porque soy muy valiente, me atrevo a tomar mi vida.
Y en realidad, lo que intentamos es de cobardes.
Y no solo huimos de los problemas, sino, que también, queremos salir huyendo, de este mundo.
También le comenté, de cuando me quise ahorcar, y mi hermano, sosteniendo mi cuerpo, logro reanimarme, con sólo la fuerza de su voluntad.
Y a pesar de ver, que derraman tantas lágrimas, ante tu actitud, uno no cree que lo quieren, y no aceptamos, las muestras de cariño.
Nos sentimos tan heridos, que duele, que te toquen, que te abracen.
Como si fuéramos hielo, y te rodeara la lumbre.
Entonces, nos envolvemos con capas y capas de indiferencia, amargura, cinismo.
Estamos tan ocupados en protegernos, que se nos llega a olvidar, a lo que venimos a este mundo, que es a ser felices, y a hacer felices a los demás.
Pero como nadie puede dar lo que no tiene, se comporta uno, como aquella tierra árida, seca, con grietas, que está tan necesitada de agua, que no la absorbe.
Que deja escurrir el líquido, como si tuviera una película de plástico.
Y así, vamos por la vida, estando tan sedientos de amor, lo rechazamos.
Nos hacemos refractarios a las muestras de afecto, y hasta de manera violenta, grosera, exigimos, que nos dejen en paz.
Un doctor, recomendó a mi familia, internarme, en una unidad de atención psicológica y psiquiatrica, donde me harían análisis completos, para descartar algún problema, de origen químico, que seria el causante de mi manejo inadecuado de emociones.
Ahí tendría regimenes estrictos, con horarios inflexibles, que mantuvieran mi mente y cuerpo ocupados. Porque no se pueden tener dos pensamientos, al mismo tiempo, y si tú tienes las manos ocupadas, descansa tu mente.
Asistiría, a reuniones periódicas con psiquiatras, y psicólogos. En mesas redondas, con otros pacientes, reconocer que no somos los únicos, que hemos tenido o tenemos problemas; que podemos convertirlos en oportunidades de encontrar soluciones.
Que puedes tener quinientos mil problemas, pero sólo una vida.
Mis padres, con sutileza, me presentaron esa sugerencia del doctor. Pero, yo estaba en un periodo de franca negatividad.
Y estalle, con un ¡se quieren deshacer de mi! que fácil, me internan, y jamás, me vuelven a sacar de ahí.
Mira, hijo, ya no existen hospitales, donde los pacientes, con problemas psicológicos, estén internados de por vida. Estaría más gente dentro, que fuera de los hospitales.
Solo se trataría de unos días, te visitaríamos. Estaríamos al pendiente de ti, como siempre ha sido.
Tú nunca dejaras de ser nuestro hijo.
Te amamos y nos duele verte así, solo queremos protegerte de ti mismo.
Yo seguí aferrado en mis trece, y conteste, un rotundo no.
Durante meses, parecía que yo había dejado atrás, mis depresiones, pero únicamente estaban agazapadas; alimentadas por mis reflexiones lúgubres.
Solo esperaban un momento, un motivo fútil, para salir impunemente, y así poder culpar a alguien más, por lo que hiciera yo.
Mis padres, hasta aceptaron, que personas de diferentes religiones, visitaran nuestra casa.
Solo daban la oportunidad, de que yo reflexionara, sobre el Amor de Dios.
De primero recibía a los que trataban de ayudarme; pero sus palabras me sonaban, como al que oye llover, sin mojarse.
Después, de plano, mejor no salía de mi cuarto. Mis padres, no me obligarían.
Cesaron las visitas. Pasó el tiempo, y en este último intento, donde tantas pastillas ingerí, estuve inconciente por meses; mi familia pensaba, que ya no iba a despertar.
Ahora, en casa estoy, postrado en cama, victima de las secuelas, de tanto fármaco que tomé. No puedo caminar, me bañan, me dan de comer en la boca.
Y como nadie se va antes, ni nadie se va después; aquí estoy, a mis veinte años, arrepentido, esperando que llegue esa fecha, que está escrita en el Libro de la Vida, y que no podemos cambiar.

viernes, 18 de septiembre de 2009

TIOS

TIOS

Estación Manuel. Choza de carrizo, piso de tierra.
Matrimonio de leñadores, con un sobrino.
Cuestión de ir tirando, de buscar donde están los mejores árboles.
El corte con el hacha, limpia de troncos, el acomodo como pinos altos, muy altos y gruesos, para una buena quema, porque hay que saber hacerla, parejito, porque así es como se hace la leña.
La que deja la flor de la ceniza, blanca, finita, que después servirá como lejía para blanquear la ropa.
Les hablo de hace cincuenta años, cuando no se usaba tanto el detergente.
Van de un lugar a otro, malbaratando todo lo que poseen, en cada partida.
Y a volver a empezar, levantar otra choza; hacer otro catre, de mezquite las patas, como orquilla, y con costales, de los que se ocupan, para el almacenaje del carbón, se hace la parte central del catre, que quede amplio, macizo, como para que salte un oso en el.
Endrogarse en la tienda del patrón, por un tiempo, mientras sale la leña, y después de la misma paga, se cobra.
Les gusta esa vida, donde tranquilos se la llevan, como si nada.
Sin horarios, y como dice la tía, “yo hago mi siesta, cuando quiero “.
A ver, que hagan eso, los de la ciudad.
Mucho dinero, mucho dinero, pero ¡que va! si están esclavos del reloj.
No, yo no cambio mi vida, por la de nadie.
Es alta, güera, ojos claros, pelo largo, chocoyo, cogido con una trenza.
Este bien dada, todo un ropero.
Cuando le preguntan, que de donde es, responde con malicia:
Soy de la Meca, la seca, y parte de la Huasteca.
Y no da razón. Nada más, para que se queden con la curiosidad.
El tío es menudo, prieto, sin rastro de barba o bigote, callado, sufrido, paciente ¡ indio puro!
El sobrino es, bueno, que diré; harina de otro costal.
Lo estaban criando, porque nadie se quiso hacer cargo de el.
Murió la madre, el padre se volvió a casar; y solo los tíos aceptaron el paquete.
Para el, los mejores días, son cuando con el tío, va al centro del poblado; surten el mandado, pasean, observan todo.
Y el tío, lo deja retozar, a su gusto.
El chiquillo, de unos nueve años, vive agradecido, por esas salidas, que son su paraíso.
Así puede soportar, el resto del tiempo, de la eternidad de tiempo, en que tiene que vivir, con esa tía tan mandona, tan de agarrar el palo, y pegarle, hasta que el se esconde debajo del catre, donde no lo alcanza su furia.
Si su tío esta cerca, lo defiende tímidamente:
¡Ya déjalo! No vale la pena que te enojes. No te vayas a enfermar.
Uno de esos días, el chamaco cae en cama, con calofríos, hirviendo en fiebre, y la botica tan lejos.
El tío tiene que partir solo, por el remedio.
Aquel pequeño, enfermo y aborrecido por la tía, que ya tiene la muina acumulada, es surtido con una nueva paliza.
Escondido en su refugio, escucha pasos.
Desea, con el alma, que regrese pronto el tío.
¿Pero, porque tocan a la puerta?
Un desconocido entra. La tía lo recibe efusiva.
Y sobre el catre risas, forcejeos, un dame, un te doy, suspiros.
Jadeos interminables, la paz.
Se marcha el visitante.
Las horas pasan, el tío llega.
Ahora, todo es peor entre la tía, y el mocoso.
La mujerona lo mira retadora, con los ojos empequeñecidos por el odio.
Y su modo de pararse, con los brazos en jarra; echando los hombros hacia atrás, al decir la puya:
-¡A ver de que cuero, salen mas correas!
Y haz esto, y haz aquello.
Y mira viejo, como tu sobrino, solo sirve para comer.
Bueno, si hasta un perro, nos serviría más, tan siquiera la casa cuidaría.
Y tira la risotada.
Lagrimas de impotencia, de rabia, brotan de aquellos ojos infantiles, que tanto han visto ya.
Mejora el tiempo, mas no la situación en aquel jacal.
Una tarde, le dice el tío al niño,” vamos a agarrar aire”.
Sentados en un tronco, sintiendo la resolana, respirando aire limpio, durante un lapso de tiempo
están en silencio.
Con el rostro imperturbable, la mirada a lo lejos, el tío pausadamente empieza.
He notado el asunto entre la tía y usted.
Usted, ya es un hombrecito.
A los nueve años, yo ya me sobaba el lomo, y solo.
Sin padre, madre, ni tíos.
Aquí la vamos pasando, la tía nos ayuda, mete mucho el hombro.
Pero también se, que ha ofendido gravemente nuestro hogar.
Solo le pido sobrino, que aguante un poco más.
No dar a maliciar los planes que te voy a proponer; ya has oído a la tía, cuando dice: ¡pilar del infierno, no voy a ser!, ni perol donde Satanás fríe a los condenados, si hay personas peores que yo.
No temo por mí, ya he vivido bastante; pero tú apenas empiezas.
Dentro de unos días, entrego los costales de leña, liquido las deudas, y nos vamos, usted y yo, tan lejos, que nadie pueda dar razón de nosotros.
Allá, podré trabajar, de lo que caiga, y aceptare la paga que sea, si al fin, comemos como pajaritos. No somos remilgados.
Porque en una familia, lo mas importante es el respeto; y lo demás sobrino, lo demás, es como la leña, puro humo.

Punto y Coma



PUNTO Y COMA


Y después de leer cuentos,
de todas las épocas,
de todos los estilos,
supo, que sólo le faltaba leer,
un grupo de cuentos,
aquellos que brotaran,
de su corazón.

jueves, 17 de septiembre de 2009

MAESTRO ( 2 da. y final )

Pase al salón, por favor.
Ya dentro de sus dominios, la pregunta caía como balde de agua fría.
¿Se le ofrece algo, o es que usted va a enseñarles algo a mis alumnos?
Porque estando ahí afuera, usted me los distrae.
El padre de familia, salía tartamudeando mil disculpas, y sólo volvía a pisar la escuela, si el profesor, lo mandaba llamar.
Después el maestro, empezó a enseñarnos filosofías ocultas.
Pero sólo a un selecto y reducido numero de sus alumnos.
Dejaba salir más temprano, a los pusilánimes y asustadizos.
A los que nos escogió, fue, porque vio en nosotros, materia dispuesta para ese tipo de aprendizaje, por más extraño que éste fuera.
En una ocasión, nos explicó, que era posible saber, si tu fin estaba cerca.
El día último, del mes de diciembre, se debe poner una cubeta, o de preferencia, un baño con agua; y a las doce de la noche, en el patio de tu casa, con la luz de la luna, mirar tu reflejo en esa agua.
Si vez tu rostro, como el de una calavera, de seguro morirás, en el transcurso de ese año, que apenas empieza.
Otra enseñanza fue, que si te miras, a un espejo fijamente, iluminado sólo por una vela tu rostro, a la medianoche, de cualquier fecha del año, seguro verás…
Y ahí si, que ya no me acuerdo, que entidad mencionó. Después de todo, una mocosa de primaria, no capta todo lo que enseña el maestro, y hay que recordar, que me pasaba horas y horas, sentada en el mismo lugar.
Al llegar a casa, mi padre me hacia, que le repitiera, lo más importante de lo visto en clase.
Que le contara, todas las anécdotas, y que hiciera la tarea.
Debía aprenderme las lecciones de memoria.
Y eso incluía puntos y comas.
Agarraba un lente de aumento, lo sostenía entre sus dedos, cerraba con fuerza un ojo, y poniendo toda su agudeza visual en un solo ojo, recorría, ayudado por el lente, el libro o cuaderno, que acercaba tanto a su rostro, que si hubiera tenido vida, el útil escolar, seguro cambiarían sus paginas de color, al sentirse tan observado.
Mi padre me preguntaba la lección, y debía de repetirla, palabra por palabra. Si olvidaba una, o la cambiaba por alguna parecida, tenia que volver a decir, desde el principio, la tarea.
Con las matemáticas, era hacer las operaciones, una y otra vez, con limpieza, números grandes, bien alineados, y explicarle, porque me salio tal o cual resultado. Cuidadito y me equivocaba.
No me pegaba, pero eran peor sus regaños.
“El día que yo me muera, no sé que será de ti; seguro te morirás de hambre”.
“Cuando te cases, lagrimas de sangre vas a llorar, porque no sabes hacer nada bien.”
“Y yo, en mi sepultura, volteare mi cuerpo, una y otra vez, de la vergüenza de haberte criado tan mal”.
Papá se enojaba, porque para su criterio, yo debía aprovechar mejor el estudio.
Y es que a él, le encantaba aprender.
Leía horas y horas, con placer, diversos temas.
Tal vez, por que el, sólo terminó, hasta el tercer grado de primaria, y quedó, con esa hambre de superarse, de ser más, a base del conocimiento.
Admiraba a las personas, que habían hecho carrera, sobre todo a los profesores.
Decía, saben, y eso que saben, lo enseñan; doble merito.
Una noche, oí ruidos extraños, como el de arrastrarse,
Como el respirar de animal acorralado.
Me levanto, prendo la luz y busco a mi papá.
Nada, nada de papá.
Que raro, si llega a salir me avisa.
Me dice: “ahorita vengo, enciérrate bien, y no le abras a nadie, duérmete sin pendiente, al fin que yo traigo llave.
Mi papá nunca se va sin decírmelo.
¿Y ese olor, de donde viene?
Escucho rasguños en la sala, que esta en penumbras.
Pues, ni que tuviéramos gato.
Algún ratón, se habrá metido, pero ya verá.
A mi no me van a regañar por un ratón.
Entro a la sala, armada con una escoba ¡y que veo!
Una presencia, que cambiando de forma a cada instante no me permite identificar si pertenece a algún tipo específico de animal.
Escucho su jadear estertoroso, cuando logro reconocer, de ese horrendo ruido lo siguiente:
Tenía razón el maestro, hijita, tenia razón.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Maestro ( 1 )

MAESTRO

Formada. En el patio de la escuela, al inicio del ciclo escolar; espero con curiosidad, quien será mi maestro, y quienes, mis compañeros de salón.
Se, que será, uno de los profesores mas estrictos.
Mi padre, se encargará, de eso.
Si hay tres o cuatro grupos, de sexto grado, el escogerá, al del maestro, mas severo.
Y sacándome del grupo, que por lista, me toque, me pasará, a la fila, del grupo, que el deseé.
Siempre lo ha hecho así.
Desde el primer grado de primaria.
Los maestros, no lo comprenden, pero lo dejan ser.
Saben, que abandonado por la esposa, con la responsabilidad de una hija, no tiene un carácter, muy dulce que digamos.
Además, gusta de las armas y los tragos.
Un cóctel, algo difícil de digerir.
Mi padre es alto, moreno, de complexión robusta. Su voz es potente. Tiene un andar recio.
Yo salí, parecida en el físico, a mi madre.
Papá me dice, ni modo hijita, ponte a estudiar.
Porque en la repartición de belleza, llegaste tarde.
Y como ya lo sabía.
Me toca el maestro más terrible, el próximo a jubilarse. El que ya está curtido, de reportes y llamadas de atención.
El que pega en las manos, con la regla, sino haces bien la tarea.
El que pasa, por los pasillos del salón, pegando con el metro, en los hombros, si no te sientas bien.
Después de meses, voy apreciando, lo mas rescatable de ese mentor.
Al final de la clase, cuando toca el timbre la salida, del turno vespertino, y todos los demás alumnos de la escuela, salen gritando de gusto, nuestro maestro, se pone a leernos, la Iliada y la Odisea, las Diecinueve tragedias, de Euripides, la Teogonía, de Hesiodo, y muchos mas clásicos.
Nos deleitaba con sus explicaciones.
Nos dejaba ir a casa, hasta que, ya no era posible leer, con la simple luz del sol.
Los primeros días, de ese año escolar, algunos padres, pasaron al interior de la escuela, preocupados por la tardanza de sus hijos.
Se asomaban, por aquellos resquicios, que previamente, nosotros alumnos, habíamos creado, raspando, la pintura verde oscuro que cubría
los cristales de las ventanas del salón.
Gran error.
El maestro detenía la clase, se dirigía a la puerta de metal del salón, y destrabando su gran pasador, con un rechinido herrumbroso, la abría.
Asomaba su cabeza canosa, se acomodaba mejor sus lentes, y señalando a alguno de esos padres, le decía...

martes, 15 de septiembre de 2009

MADRE

MADRE

Paulatinamente, se acerca el fin de estas vacaciones.
Ya me sé, la rutina del regreso a clases.
Levantarse, desayunar, darle la ropa a mi hijo estudiante. Que se vaya a la preparatoria, que Gracias a Dios, está cerca.
Arreglar la casa, hacer de comer, y mi hijo llega, exactamente, diez minutos después de que salio de clases.
Come y hace sus tareas. Prepara su mochila para el siguiente día. El resto de la tarde, la ocupa, en jugar por Internet, chatear con sus amigos, ver la tele, y escuchar su música, todo al mismo tiempo.
Sé, que para él, el tiempo de distracción, será muy breve.
Ya no será, como en éstas vacaciones.
Yo quiero, que mi hijo esté mas tiempo en casa, pero también que estudie.
En largas noches de insomnio, recordando conjuros de mis antepasados, no en balde llegaron de Catemaco, la cuna de los brujos, encontré una solución.
Descabellada, loca, pero no dejaba de ser una salida, para una madre solapadora, que quería complacer en todo a su retoño.
Busqué en unos malenticitos que escondidos tenia en un armario, aquellas oraciones antiquísimas, que me heredaran bajo la promesa, de sólo utilizarlas, en casos muy extremos, y con mucha moderación.
Confiaban ellos, en haberme formado con mucho juicio y discernimiento. Pero, no es lo mismo, un corazón de moza, a un corazón de madre.
Toda la mente se nubla, solo se ve con amor.
Y bajo condiciones, que al recordar, tengo que reconocer, rallaban en la demencia, a horas de la madrugada, invocando oscuros espíritus, de ayeres muy lejanos, logré crear, una reproducción de mi hijo tan amado.
La replica de mi hijo, ira a la escuela , tres días a la semana, en lugar de mi hijo.
Así, mi hijo, estará en casa más días, jugando en su compu y yo feliz, con su compañía.
Solución sencilla, que ira complicándose.
Así, como todo se complica, cuando uno quiere hacer sus reglas.
Mi hijo y su replica son idénticos, al hablar, al vestir, al moverse, al gesticular.
Solo su padre y yo, podemos distinguirlos.
Porque hay algo, que no es posible copiar.
Los sentimientos.
Hay en los ojos de uno, tal calidez, que alegran el alma.
Y hay en los ojos del otro, un témpano de hielo.
La nada, el vacío, en lo que denominamos humanidad.
Y es que los sentimientos, y valores se van forjando cada día, desde la cuna.
Se nutre en noches de desvelos, en ternuras.
El “otro”, es como un parasito, se desarrolla, a expensas de mi hijo.
Tiene su rostro, un mohín de desprecio a todo, una indiferencia al calor familiar, a la convivencia fraterna.
El día que se presentó a la escuela, ese día lo corrieron.
No existen limites para el. Nada le importa.
Momento, si, algo le importa.
Suplantar a mi hijo.
Adueñarse de su lugar en este mundo, en esta casa.
Debo librarme de el.
Mandarlo de donde viene.
Del no existir.
Pero, para esto, debo esperar, la fase precisa de la luna.
Todo tiene su tiempo.
Y a mí, y a mi hijo, se nos acaba el tiempo.
El "otro" nos avasalla.
Nos domina con su desden.
Sólo falta esta noche, y todo habrá terminado.
Tomo las hojas amarillentas, para pronunciar palabras cabalísticas…
Más que noto, movieron los malenticitos.
Alguien trasculco.
¿Cuando? ¿Pero quien? ¿Para que?
¿Donde esta mi hijo?
¿Donde esta, por el que mi corazón vive?
Lo llamo a gritos.
Recorro la casa. Y solo veo al "otro".Y su mohín de desprecio.
Su burla silenciosa.
Caigo de rodillas, destrozada, ante la inmensidad de mi tragedia.
Ante ese ser, que no llega, ni a Caín.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Yuxtaposición ( 3 ra. y final )

Se mete al baño.
Ya para entonces, casi estoy dentro de la casa.
Corro a ver que hace mi tía con los billetes en el baño.
Quiero ver donde los esconde.
Llego justo a tiempo, para oír, como le baja al depósito de agua de la taza del baño.
¡Tía, tía! ¿Qué hace?
Ya rompí, y tiré, todas esas barajitas.
Ya vez, que tus hermanos pierdan el tiempo coleccionándolas.
Si no son barajitas de jugadores, son de dibujitos, de monitos.
Esas cosas no los dejan estudiar, y ya sabes que tú papá y tú mamá, como trabajan todo el día, ni cuenta se dan.
Ayer fui a la junta de tu escuela a recoger las boletas, la tuya y la de tus hermanos.
Y vi que no andan muy bien.
Quiero que estudien más entre semana. Y éste domingo, como premio, los llevaré a la piñata de ese compañero tuyo, el que cumple ocho años.
Yo recuerdo de golpe todas esas cosas.
La abnegación de mi tía por nosotros.
Su entrega absoluta a educarnos, a mimarnos.
En esa yuxtaposición de fechas, nombres, acontecimientos; de ayer y hoy, emerge la esencia, que es el amor.
Mi tía siempre nos ha amado, nos ha querido proteger.

Y aun ahora, con la enfermedad del Alzheimer, en su mente, no están sus intereses, no están el “yo quiero”, el “yo necesito”.
Si no, el “en que puedo ayudar a mis sobrinos”.
Me invade una sensación de plenamente amada.
Y miro a mi tía, con los ojos llenos de lágrimas, por el agradecimiento y el amor,
que siento por ella. Por todos estos años compartidos.

Abrazo a mi tía, y ella, al escuchar mis sollozos, me dice:
-¿Por qué lloras hijita?
¿Qué acaso eran muy importantes para ti?
¿Eran muy valiosas esas barajitas?

Veo la preocupación en su rostro.
Teme haber cometido un error.
Es, como si de repente, sintiera que pierde piso, que quisiera aferrarse a algo, que no encuentra, ni en el pasado, ni en el presente.

Yo la miro. Hago contacto visual con sus ojos.
Ahí, donde habita mi tiíta de toda la vida.
Y le contesto calmadamente.
No tía, no era algo valioso.
En este hogar, apreciamos y le damos valor, a los que integran esta familia.
Y usted tía, usted, es la persona mas importante para nosotros.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Yuxtaposición ( 2 da. de 3 partes )


Tía ¿no vio un dinero, en este cajón?
¿Cual cajón?
Este tía.
No, si yo no meto mano a tus cosas.
Tía, ¿no guardó usted, un fajo de billetes?
¿Cuales billetes?
Unos billetes, que dejé aquí ,en éste cajón.
¡Ay, hijita! Búscalos bien. ¿Donde los habrás dejado?.
Si eres igual a tus hermanos, nunca saben lo que hacen, ni donde dejan las cosas.
Para esto, mi tía , siempre confunde a mis hijos, con mis hermanos. Los nombra igual, que como se llaman los tíos.
Si hasta un día, muy seria, me interrogaba.
Señora, señora, ¿quien es usted?
¿Que hace usted, aquí en esta casa?
Con paciencia, la ubico, una y otra vez
¡Tía, tía! soy yo. Tu sobrina consentida. Y aquí vivimos. Y esta, es nuestra casa.
Tu casa, mi casa, aquí vivimos.
A ver, repite. ¡Estoy en mi casa!
¡Estoy con mi familia! mi tía respira, con franco alivio, y dice:
¡ay, hijita! que bueno que me dices eso. Me siento más tranquila.
Mi esposo, al ver que no logro, que mi tía recuerde donde está el dinero, me llama aparte.
¡Amor, no te apures!
Si es una cantidad, nada despreciable. Pero lo que las paredes agarran, las paredes desechan.
Diles a los muchachos, que te ayuden, a buscar esos billetes. Y no te molestes con tu tia. Mas bien, toma conciencia, que debes tener mas atención con ella.
Es mejor, que este descuido, haya recaído en el dinero.
Que al fin y al cabo, el dinero va y viene, Y al final, cuando nos vamos, nada nos llevamos.
Pero que tal si tu tía ¿hubiera hecho algo que pusiera en peligro su vida?
Como dejar las llaves del gas abiertas, tomar medicamentos del botiquín, o beber alguna sustancia toxica, de las que ocupas en la limpieza.
Recuerda, que ella, tu tía, ha sido la abuelita, que Dios les mandó a nuestros hijos.
Pasan los días, y del dinero, nada.
Ya la casa ha sido volteada de cabeza, una y otra vez.
Comento con una amiga, mi desconcierto.
Ella se ofrece a ayudarme.
Viene una mañana, porque dice, como saber que paso, con ese dinero.
Nos encaminamos a la cocina, donde ella asegura, que es el sitio de la casa, donde hay más energía positiva.
Porque es ahí, donde siempre están, presentes, los cuatro elementos básicos; el agua, el fuego, la tierra y el aire.
Nos sentamos frente a la mesa de la cocina.
Pone en la mesa, un vaso de vidrio transparente, con 3\4 de agua.
Me pide que me arranque de la cabeza, un cabello.
Después de todo, yo soy la interesada.
Mi amiga, se quita una argollita de oro, que siempre trae en el dedo anular, de su mano izquierda
Pasa el cabello, por el centro de la argollita, y la sostiene con el cabello, como péndulo, con los dedos pulgar e índice.
Me muestra, como colocando el brazo, apoyado el codo en la mesa, sin tocar el vaso, se debe introducir, aquel péndulo, en el centro del vaso de agua.
La argollita no debe tocar el líquido, solo debe, quedar a unos milímetros de distancia del agua.
Se debe de esperar un poco, a que este completamente inmóvil el péndulo. Nada, de que me tiembla la mano.
Posteriormente, se debe uno de dirigir hacia el anillito, amablemente, como en confianza.
Anillito, anillito, quiero que me contestes esta pregunta…
Si la respuesta es negativa, seguirá inmóvil el anillo.
Si es positiva, empezara a moverse, suavemente, de un lado a otro, de manera horizontal.
Se sigue insistiendo, con la misma pregunta.
Y el anillo se moverá, de manera tan violenta, que tomara un movimiento, entre circular y francamente errático. Que en momentos, chocara, contra las paredes del vaso. Y parecerá, por el sonido, que va a romperlo.
Esa es su manera, de respondernos, de manera categóricamente afirmativa.
Después de explicarme mi amiga, lo que puedo esperar del anillo, empieza con las preguntas que me interesan
Anillito, anillito, ¿está el dinero en la casa?
Nula respuesta.
Anillito, anillito, ¿alguien se lo robó?
Ni un movimiento del anillito.
¿Anillito, anillito, alguien lo tiene?
Y el anillo, no se mueve.
Me decepciona la inmovilidad del anillo.
Mi amiga le da las gracias al anillo, y suavemente, lo saca del vaso.
Me explica, que solo cuatro o cinco preguntas se le deben hacer al anillo, porque se cansa.
Y así, no podrá responder, de manera veraz.
Pensamos que no contestó porque, quizá, era yo quien tenía que interrogarlo, o que no hicimos las preguntas de manera adecuada.
Nos quedamos un rato, en silencio, mi amiga y yo. Esperando a que el anillo descansara.
En eso, llega mi hija del CBETIS.
Nos saluda de forma efusiva, y al vernos pensativas, desea saber la razón.
Mamá, ¿y ese vaso?, ¿Y porque tiene ese anillo un cabello?
Le contamos nuestro fracaso, en materia de adivinas.
Se ríe, y nos dice:
¿Pero como quieren saber la verdad utilizando métodos tan arcaicos?
Mira hija, por mí, que sean del año de la cachetada, que mas me dá; con que yo descubra que pasó.
No es posible que las cosas desaparezcan así como así. Sin dejar rastro.
Y mi hija me propone:
¿Y si lo hacemos de un modo mas moderno? utilizando la computadora, por ejemplo.
A ver hija, explícame eso.
Mira mamá:
Ponemos la computadora en tu cuarto. Enfocamos el lente de su cámara, a la cómoda, donde tenías el dinero guardado, de modo que no se vea solo ese punto, sino parte de lo que esta alrededor.
Nuestra computadora mandará la señal a otra computadora, por medio del Messenger.
Puedo ir a un cibercafe, donde estaré observando todo lo que pase en tu cuarto.
Tú no debes estar cerca, para que mi abuelita se sienta libre de actuar.
Pones un fajo de billetes que le recuerden a mi abuelita los que están perdidos, y haber que pasa.
Ya sea que nos diga en donde están, o que trate de guardar este nuevo fajo de billetes en el mismo sitio donde están los demás.
Espera para este sábado, que no tengo clases.
Cuándo yo vea que mi abuelita toma el fajo de billetes te hablo por mi celular, y te voy diciendo todo lo que hace.
¿Qué te parece mi plan?
-¡Imposible! -contesto- Yo no tengo tanto dinero para hacer esa recreación; ni que lloviera dinero, o se diera en macetas.
-¡ Ay mamá ! Solo ponle unos cuantos billetes de baja denominación y los demás, los simulas con recortes de periódicos.
Al fin, que con la liga que se les pone para sujetarlos, mi abuelita no se dará cuenta.
¿Qué dices?
Anímela doña Tere, para que salga de dudas mi mamá.
-Bueno hijita, aunque no estoy muy convencida.
Después de todo, nada pierdo con intentarlo.
Llega el sábado.
Coloco el bultito de papeles camuflageados con unos billetitos encima.
Yo me salgo a barrer las hojas del corredor y regar las plantas.
En pocas palabras, a darle espacio, darle chance, a que mi tía, vuelva a hacer la acción del otro día.
Suena el celular. Es mi hija.
Dime hija.
¡Mamá, ya agarró el paquetito!
¿Y?
Esta caminando hacia la sala.
¿Y?
Espera, no veo muy bien. Se está alejando...

sábado, 12 de septiembre de 2009

Yuxtaposición ( 1 )

YUXTAPOSICION

Esta tarde, mi esposo consiguió, vender el carro anterior, al que ahora utilizamos.
Necesitaba venderlo, porque en la cochera, no hay espacio, para dos carros.
Lo tuvimos un tiempo, al frente de nuestra casa, pero un carro, en la intemperie, se deteriora y estorba.
En otras palabras, “no es de orden”.
Mi esposo, me da a guardar el dinero.
Planeamos, mañana, ir y depositarlo al banco.
Guardo el fajo de billetes, en un cajón de mi tocador.
Doy de cenar.
Somos seis miembros en esta familia.
Mi esposo, mi tía, que es hermana de mi madre, que hace mucho tiempo falleció, y en gloria este.
Mis tres hijos, el mayor, que esta en facultad, mi hija, en el CBTIS, y el menor, que estudia la secundaria.
Y yo, que soy sobrina, esposa y madre.
No somos muchos, no somos pocos. Estamos bien. Estamos los que debemos estar.
Un nuevo día.
Tempranito, salen corriendo de la casa, mi esposo y mis hijos; al trabajo, a la escuela.
Solo nos quedamos en casa, mi tía y yo.
Me pongo a recoger la casa, que si entre todos la tiramos, rara es la vez, en que me ayudan a limpiarla.
Llegan a comer.
Mi esposo me pide, que me arregle de prisa, para alcanzar a ir al banco, a depositar el dinero, producto de la venta del carro.
Busco el dinero en el cajón, y !ha desaparecido!
No puede ser.
Si lo guarde ahí ,donde más.
Aquí, en nuestro hogar, nunca se nos ha perdido nada.
Ser honrados, es una de las primeras normas, que se enseñan en una familia.
Nadie entra tan fácilmente. Tenemos el zaguán con llave. Desde que mi tía, empezó con síntomas de Alzheimer, cuidamos que no se nos vaya a salir a la calle, y después, le vaya a pasar un accidente.
Como aquella vez, que unas vecinas, me hicieron el favor de traerla de vuelta a casa, porque no recordaba donde vivía, y eso, que solo estaba a unas cuantas cuadras.
Al llevarla, con el geriatra, nos recomendó, vigilar, que tome sus medicamentos, no solo dárselos en dosis y horarios prescritos, sino mirar que se los tome.
Porque, podemos dárselos en su mano. Y mi tía, puede dejarlos sobre una mesa, guardarlos en un bolsillo de su ropa, o dejarlos caer. Pero ella, jurara que ya se los tomo.
Su memoria, le juega esas malas pasadas.
Tenemos que estar checando, su aseo personal. Ayudarla a bañarse.
En su alimentación, sino estamos atentas, podrá pasar horas y horas sin comer.
Y si le pregunto, tía, ¿ya tiene hambre?, me contesta, con un, “me siento tan llena”.
O querrá comer y comer, sin control.
Y cada que llegue alguien, a la casa, comentara, ¡que hambre tengo! ¡ No he comido en todo el día!
!Me están matando de hambre!
Y después se enferma del estomago, por lo sobrecargado.
De primero, me daban mucha vergüenza, esas exclamaciones de mi tía.
Pero,!tome al toro por los cuernos! y les explique, a parientes y amistades, en que consiste el padecimiento de mi tía.
Y les pedí, que por favor, en la medida de sus posibilidades, me ayuden.
Los parientes, al permitirme, de vez en cuando, poder salir, con mi esposo, a despejar la mente.
Con la confianza, de que algún adulto, de la familia, este acompañando a mi tía.
Mis amistades me ayudan, cuando nos visitan, Y le hacen plática, a mi tía.
Eso le ayuda a recordar, y le da ánimos, para salir de su esfera interior, a convivir, y disfrutar, de lo mucho, que aun, la vida le puede ofrecer.
Que debe seguir luchando, por continuar, en contacto, con la realidad, que la rodea.
Tomando en consideración, todas estas circunstancias, para mí, que mi tía, cambio el dinero de lugar.
Pero para que nos diga donde, va a ser tarea ardua.
Porque ella, no ha de recordar, donde lo dejó.
Empiezo con tacto, a preguntarle...

martes, 8 de septiembre de 2009

Garantía ( 2 y final )

Soy persona eficiente. Desarrollo el desempeño de lo prometido, con entrega y cariño.
A mi este trabajo, me mantiene alerta, vigorosa, y con grandes ánimos. Investigo las raíces, de aquella familia que me contrató.
Rescato, de no se qué, nauseando arrabal, áquel primo, en tercer o cuarto grado de parentesco.
Los busco solitarios. No deseo tensionar mucho, porque, “un cliente satisfecho, te recomienda con diez”. Un cliente defraudado, te quema con 100.

Llego con el pariente aquél, de la familia que me contrató. Le comento, al eslabón perdido, en platica tranquila, como al aire, que el, tiene unos parientes, que no saben, que hacer, con su tiempo, sus personas y su dinero.
Le doy, pormenores del actual vivir, de sus parientes en bonanza.
De la A a la Z.
Donde puede localizarlos, como mails, fax, números telefónicos, aún los privados; su domicilio particular, de oficina, y donde estudian.
Le comento sus fobias, sus anhelos, sus deseos.
Las palancas, que hay que mover, para que sientan culpabilidad, angustias, y un exacerbado, sentido de responsabilidad filial.
En fin, le presento, en charola de plata, la posibilidad, de poder moverse, en un nuevo círculo familiar.
Esos parientes, sacados de la nada, que por algo, ni quien se acuerde de su existencia, son por lo regular, buenos psicólogos recibidos con honores, en la facultad de la vida.
Sé, que pueden sacar, a quien se lo propongan, del limbo en que se encuentre.
A mis clientes, sus teléfonos, siempre sonaran, a horas de lo más extrañas.
Sus llamadas, empiezan con un:
¿Te acuerdas de mí?
Aunque, nunca en su vida, sus caminos se hayan cruzado.
Y continúa, con un “pero si somos parientes”.
A continuación, sueltan, el necesito, urge, es de vida o muerte.
Si mi tía viviera, con lo mucho que me quería.
Cuando mis clientes salgan, en las reuniones, con amigos, en cualquier momento, aparecerá el primo, como por arte de magia.
Tocará su hombro, o codo, y con un fingido semblante tímido, saluda y dice ¡primo!
¡preséntame!
Ahí, del cliente depende, si pone cara de ¿what?
O si con flema británica, lo acepta en su núcleo de ese momento.
Y le inventa hidalguías, o curriculums a lo desesperado. Porque no va a presentar, a un primo, con un…
¡Ah, si! es mi primo y ya.
Porque, los parientes, no se dan en macetas.
Forman parte de tu árbol genealógico. Y ahí está el asunto.
Como te lo quitas de encima.
Es como resucitar a alguien, que ni sabíamos que existía.
Y como no atan ni desatan, ni estudian ni trabajan; esos parientes trampolines, salidos de nuestro deseo de acabar con el aburrimiento, se nos aparecen, en los cumpleaños, día de reyes, navidad, reuniones familiares, que porque es domingo, vacaciones largas, cortas.

Y su bandera implacable es,
- La sangre llama. Y debemos convivir primo, no sea, que sólo en los velorios nos reunamos.
Y como el tiempo crea derechos, se le aparecerá, donde menos lo espera, y le gritara:
¡No seas tacaño!
¡Aliviáname!
¡Dame para el pomo!
-Ya se te olvidó que…y aquí inventan, lo que quieren.
Ya para esas fechas, todos los conocidos de mi cliente, habrán tenido el gusto de platicar con el pariente resucitado, que con tal, de conseguir un préstamo, que nunca pagan, regalará, al oído atento, embustes, sin base alguna.
Que luego, mí cliente, tendrá que desmentir, y aclarar.
Yo cumplo lo prometido.
Están mis clientes, tan ocupados, y preocupados, que sus niveles de glucosa, presión sanguínea, y adrenalina, aumentarán, como pocas veces habían sentido.
Y mientras, tengan vida, no se volverán a aburrir.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Garantía ( 1 )

GARANTÍA

Nuestras vidas, cuentan, con más comodidades.
La mayoría de las casas, poseen, todos los servicios básicos.
Contamos con bienes, que ni los reyes de antaño, pudieron, ya no tener sino siquiera imaginar.
A todos, nos ha llegado, por el simple hecho de ser habitantes, del siglo XX1, todos los inventos y descubrimientos de siglos pasados.
Y se continúan mejorando, así como descubriendo e inventando, mas y mas.
Haciendo, todo esto, la vida mas placentera, apacible y divertida.
Con la televisión de cable, que tiene tantos canales, que hasta un folleto mensual, debes consultar, para la programación.
Con los teléfonos, siempre puedes estar en comunicación, con los demás.
Y el Internet, con páginas y páginas Web. Metes una palabra en búsqueda, pinzas el enter, y el resultado, mas de 10 000 sitios del tema propuesto, para que tu escojas, los de tu gusto.
Existen infinidad de juegos electrónicos, de tópicos diferentes, así como grados de dificultad.
Y después de esto boom de inventos, de este deslumbrarnos, con las maravillas tecnológicas, cuantas personas que tú conoces, si les preguntas, un día cualquiera:
¿Qué haces?
Te responden; aquí, ¡aburrido!.
¡Ay! ¡Que fastidio!, no hay nada que hacer.
Mira a tu entorno.
Los jóvenes con cara de hastió.
Cuando se reúnen, en una casa los jóvenes, ya no platican, de lo que sucede en los salones de clase.
Eso no tiene importancia para ellos.
Sus pláticas, son solo las técnicas para pasar niveles de juegos, los trucos, en que paginas Web encuentran soluciones.
En que numero, de la revista mensual, de tal consola de juegos, están las trampas descritas, y como encontrar los caminos y llaves ocultas.
Y cuando ya se pasan la información, y terminan el juego iniciado, esa tarde…
Apagan la pantalla, apagan la magia.
Silencio total.
Y las exclamaciones:
¡Hay que hueva!
¡No hay nada interesante!
¡Haber que hacemos ahora!
Y te miran, a ti, adulto, como si tú, fueras el culpable, de su estado de ánimo.
Como si tú, les pudieras ayudar, a hacer interesante su tarde.
Sin saber, que tu, estas igual, o peor que ellos.
Es ahí, donde yo intervengo.
Garantizo sacarlos de su marasmo, ponerles pimienta a sus vidas.
En el contrato, incluyo cláusulas, que prometen el cumplimiento total de lo prometido; o el desembolso de su dinero. Cobro módico.
Porque hay miles de casos así; y el trabajo, para mi, abunda. Solo pido esperar un poco.
A que llegue su turno a mi agenda.
Pero vale la pena, sus vidas darán un giro completo.

jueves, 3 de septiembre de 2009

martes, 1 de septiembre de 2009

Amigas ( 2 y final )

También, te puedo contestar, que tengo muchos años de mexicanidad.
Y que a pesar de haber sido dominados físicamente, por España, durante muchos años, hasta que nos independizamos, los hemos invadido, con nuestra cultura, y así hemos seguido invadiendo otros países, y no hay quien nos pare.
Seguimos transmitiendo todo lo que somos, a nuestros hijos, nietos, y a todo aquel, que este en nuestro entorno.
Influimos culturalmente, los lugares donde vivimos, donde morimos. ¿Qué acaso, no decimos, una y otra vez, cuando cuelgue los tenis, quiero un velorio así, un entierro asa?
Y cuando, ya no estamos, nos aparecemos en sueños, aconsejando, a los que hemos conocido, tratado y amado.
Si me preguntas, ¿Cuántos años tienes de existir?, te diré, que se, que desde, que Dios creo el mundo, ya nos tenia, a cada uno de nosotros, en su pensamiento.
Solo El conoce, el principio y el fin de la vida humana. Y nosotros, desde un principio ya estábamos en sus planes.
Así es que, tu me preguntas, algo que ni yo se.
Mira, tomate tu café, y hablemos de otra cosa.

lunes, 31 de agosto de 2009

Amigas ( 1 )

AMIGAS

Una tarde, tomando café, en compañía de una amiga, esta me pregunta, ¿Cuántos años tienes?
No te pregunto la edad, porque se, que como mujeres, siempre la inventamos.
Tanto éxito ha tenido esto, que ya hasta los varones nos están copiando.
Con decirte, que mi sobrino el mayor, presume de ser mas chico, que su hermana la menor.
Y como esto, no es un enséñame tu acta de nacimiento, o credencial de elector, como amigas, dime, ¿Cuántos años tienes en realidad?
Mmm. Pues que quieres, que te conteste.
Si te contesto, que como madre, tengo tantos años, hay que tomar en cuenta, que nosotras, las mujeres, somos madres en potencia, y siempre, en cada corazón femenino, desde nuestra infancia, habita un hijo dormido.
Si como esposa, te diré, que han sido años tan bonitos, que se me han hecho, como un día.
Ahora, que también hay que contar, los años que tengo viviendo en esta ciudad.
Así, que mis años, viviendo como tampiqueña, han sido bellos, por la mezcla de tradiciones, creencias que como el agua que rodea a esta ciudad, te empapa con su mística y romanticismo.

viernes, 28 de agosto de 2009

Padre

PADRE

Estaba rodeada de personas, que apretujadas, peleaban sordamente, entre si.
Yo las separaba, intentaba poner paz.
Pero estábamos tan pegadas, unas de otras, como en el vagón de un metro, que empecé a sentir que me asfixiaba, que el aire, me faltaba.
Me entró el pánico. Clamé por ayuda.
Un Ser de Amor, me sacó, de entre aquella multitud.
Al cargarme, como un padre, me llevo a lo alto, a una especie de saliente. Y desfalleciendo, me dejé deslizar hasta el suelo, donde semisentada, mis fuerzas recobre. Vi, como era mi cuerpo.
Era de una estatura, como de una criatura, de unos 5 años de edad, parecía tan flexible, como si fuera una gomita, un gel. Traslúcida, de tonalidades ámbar, finita.
Me acomodé, en un suave recogimiento, agradecida de aquel rescate.
No portaba ropa alguna, no era necesario.
Voltie curiosa, la mirada hacia abajo, de donde me sacaron. Sorprendida, veo que es tan grande la masa de seres, que forcejean, que abarcan todo lo que seria una inmensa laguna.
Y que a pesar, de tanto empujarse, no van a ninguna parte.
Le presencia de amor, me indica que debo volver, a cumplir mi misión.
Y una gran tristeza me invade. Pero debo obedecer.
Ya inmersa de nuevo en los jaloneos, me dicen: estas muy gorda “mijita”.
Dejo que se me resbalen, lánguidamente por mi espalda, los acres comentarios; se que ésta apariencia, es sólo mi armadura.

miércoles, 26 de agosto de 2009

Paréntesis

PARÉNTESIS

Tiene el poder de cambiar
su tamaño a voluntad
cuando se hizo pequeño,
tan pequeño.
sólo con microscopio láser
lo podían observar.
Ahora, que se hizo grande,
todavía, no lo pueden hallar.

sábado, 22 de agosto de 2009

Aun estoy de pie ( 5 y final )

Y llegó un tiempo, muy malo, con avisos de ciclón.
Corría el año de 1933, y venia un ciclón.
Mis padres, hermanos, y mi esposo, sacaron lo de más importancia, de nuestras casas; lo llevaron a casa de unas amistades.
Yo me quede, con una sobrina, a terminar de checar, que no hubiéramos pasado por alto, algo que después, no pudiéramos reemplazar. Ya las casas, habían sido amarradas, con gruesos mecates sus techos, y sus ventanas, clausuradas, con tiras gruesas de madera.
Teníamos, la certeza, que vendrían nuestros esposos, a recogernos.
Los que llegaron fueron los soldados.
Traían órdenes estrictas.
Nos dijeron….. Si están esperando, que vengan por ustedes, sus familiares, no podrán hacerlo.
Porque, ya esta prohibida la entrada a estos terrenos.
No venimos a pedirles, que se salgan, por favor. Venimos a exigírselos.
Solo nos permitieron, sacar un tenatito, con ropa, la más indispensable. Y nos recomendaron, llevarnos una cazuelita, que contenía arroz, ya guisado, y una garrafita, con agua de tomar.
Ellos sabían que vendrían, tiempos muy difíciles, con desabasto de alimentos y agua.
Nos llevaron a un inmenso galeron, donde ya había más familias.
Durante el ciclón, los balnearios sufrieron destrozos tan grandes, que nunca pudieron recuperarse.
Se terminaron sus días de gloria.
De nuestras casas, que estaban ubicadas, cerca de la playa, ni los cimientos quedaron.
Estábamos tan estupefactos, de mirar solo arena, donde antes, eran nuestros hogares, que no podíamos ni llorar.
Fue, nuestra madre, la que, con entereza, nos señalo, las pautas a seguir.
Se reunieron los ahorros, de toda la familia; y se compro un gran solar, en el centro de ciudad Madero, donde todos edificamos, nuestros nuevos hogares.
Ahora, que han pasado muchos años, me alegra que mis hijos, nietos y bisnietos, hayan podido estudiar, trabajar y seguir adelante.
Y soy tan feliz, al constatar, que Dios, siempre nos proveerá, de casa, vestido y sustento.
Por eso, cuando escucho a alguien “quejarse de la situación”, le digo, si Dios, te ha protegido hasta el día de hoy, ¿Por qué, no confías, en que continuara haciéndolo?
Y remato con un, tengo 95 años, y ni un solo día de mi vida, he sentido, que me falte el apoyo divino.

Portada del libro "Más allá"

Portada del libro "Más allá"
Camino de Amor Infinito
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