Gracias por sus latidos de afecto y cariño que alimentan al Alma.

sábado, 26 de diciembre de 2009

¿matas o patas ?

Mientras disfruto de festividades decembrinas,este chaparrito hace de las suyas.

Les presento a Yugui.

LES DESEO UN PROSPERO AÑO A TODOS MIS AMIGOS BLOGUEROS.

lunes, 7 de diciembre de 2009

MISIVA ( 2 PARTE Y FINAL )








-Respondió mi esposo...¿para que me lo cuentas?
Regresa a ese sitio, donde tuviste la aparición, y pregúntale que desea.
Lógicamente, el fenómeno paranormal, había desaparecido.
Mi esposo, me aconsejó, que como es seguro, que otro día, vuelva a ver, esas apariciones, no se me olvide preguntarle, en que puedo ayudarle.
Que no les tema, ni a ellas ni a los difuntos. Que mejor, le tema a los vivos, porque esos, esos si, me pueden hacer daño.
Tiempo después, nos dio, por practicar el mimetismo, hasta que lográramos dominarlo.
Nos íbamos al campo, en donde, por un buen rato, nos dedicábamos a observar, nuestro entorno, percibiendo, cada mínimo detalle.
Después, uno de nosotros, se mimetizaba, con el ambiente, que nos circundaba.
Mientras, que el otro, cerraba, por un breve rato, los ojos, para después al abrirlos, tratar de adivinar, en que nueva expresión de existencia, se había convertido, el compañero mimetizado.
En ocasiones, me camuflageaba en una flor, una liebre, una mariposa, una pitaya, una tuna, o
unas gotas de agua, que tremulas, recorrían el cuerpo moreno de mi esposo.
El se convertía, en un pájaro carpintero, un arbusto, un chapulín; un escarabajo, de brillantes colores, como el verde esmeralda.
O en un minino ronroneante, en un fruto cítrico, como el limón. Un mango jugoso, y aromático. En toda una gama de exquisitas, y lujuriosas, formas de existir.
Y era motivo de regocijo, nuestro reencuentro, con aquella parte de nuestro ser, que nos complementa, en esta vida terrenal.
Nos preguntábamos, quienes, de los especímenes, que nos rodeaban, estarían, también mimetizados, y serian, testigos indiscretos, de nuestro amor.
Por lo mismo, teníamos, la certeza, de que debíamos respetar la vida, que de manera exuberante, se brindaba a nuestros ojos.
Y jamás, por ningún motivo, debíamos dañarla, o destruirla.
Llegó el día, en que mi esposo, me contó, que había descubierto, que a las seis de tarde, en una colina, aparecía un puente, que sólo duraba unos minutos.
En donde seres luminosos, lo invitaban, a pasar, a otra dimensión.
Solo una condición imponían, que ya no podría regresar.
Que el que entra ahí, nunca sale.
No había aceptado, de inmediato, la oferta, por no dejarme, después de todo, teníamos muchos años de juntos, recorrer el velo de varios misterios.
Nuestros lazos de amor, eran tan fuertes, que solo, con gran dolor, podríamos romperlos.
Mas, el deseaba, conocer esa otra frontera, que de un modo muy especial, le estaba brindando esa oportunidad.
Después de meditarlo, por un lapso breve de tiempo, le di la grata noticia, de que me uniría, con gusto, a esa nueva aventura.
Sólo le pedí, que me dejara escribir unas líneas, para que se supiera, que es lo que había pasado con nosotros, que ni un rastro dejaríamos.
Por lo tanto, al estar usted leyendo, esta misiva, significa, que ya hemos pasado a otro nivel de conciencia.
Me despido, agradeciendo su amabilidad, al compartir ahora, este gran secreto.
Suya por siempre.
Quien buscándose, se pudo encontrar, en todo, lo que la rodeaba.

Portada del libro "Más allá"

Portada del libro "Más allá"
Camino de Amor Infinito
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