Gracias por sus latidos de afecto y cariño que alimentan al Alma.

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jueves, 30 de julio de 2009

Madrina ( d )

Y los carnavales.
Que derroche de colores, de música.
Desde los preparativos, meses y meses, de ensayos, de reunirse con los compañeros, a ensayar los pasos; escoger la música, tema, vestuario, lugar de ensayo, horarios, que todo este en secreto, para evitar que te copien y ya con la idea principal, retocada, quien sabe si hasta los superen, lo que se esta fraguando.
¿Y quien les enseña, a los integrantes de una comparsa?
Pero, si todos, tienen los ritmos bajo la piel.
Lo mas difícil, es ponerse de acuerdo, para escoger, cuales son las coreografías, mas vistosas y llamativas, para ganar en el concurso.
Porque todos se saben expertos.
Si nacen, crecen y se forman en este ambiente bullanguero.
Si formas parte del nutrido publico, que acude esas noches, a ver el entierro del mal humor, (yo no se, como le harán, para enterrar algo, que en este puerto, todavía no nace); disfrutas al mirar tanto a los que participan en el espectáculo, como a todo ese abigarrado grupo de seres, que como tu, acuden a formar parte, de esta tradición porteña.
Con un ojo al gato, y otro al garabato, gozaras de estas fiestas, en que Tampico, hecha la casa por la ventana.

miércoles, 29 de julio de 2009

Madrina ( c )

Uno de esos días, rumbo a mi trabajo, una niña, de unos 5 años, me jala del brazo, y grita a todo pulmón:
“¡mamita, mamita, no te vayas! ¡No me dejes!
Volteo, sorprendida. Yo, siendo una jovencita, que ni ha novio llego, me perturbo, y los colores, suben a mi rostro.
Le pido, ¡suéltame! ¡Cállate!
Y al mirar, a todos, los que observan la escena, que se hacen, los muy ocupados, disimulados; noto que todo es un montaje.
Un número, que la rapaz, tiene muy bien aprendido, para regocijo de los mayores.
Tengo tanta prisa, se me hace tan tarde, y la escuincla, que abusa en sus bromas.
Reviro, y la tomo fuertemente de la manita, y le digo, seria:
Como eres mi hija, ¡vamonos para la casa!
Y entonces, ella pone ojos de espanto, y grita:
¡No, no es cierto! ¡Mentí! ¡Suélteme!
Y haciendo pucheros, se jala hacia los negocios, hacia su familia.
Todos los presentes, sueltan las carcajadas.
Algún marchante, le grita a la chiquilina:
¡Hasta que apareció, quien te aplacara!
La suelto, y sigo mi camino.
Sonriendo, al comprobar, que en esta ciudad, siempre algo sucederá.
Algo, que no dejara, que pienses, que tu día, fue un día perdido.

lunes, 27 de julio de 2009

Madrina ( a )






MADRINA.

Estas calles de Tampico, que recorro con gusto a pie, para poder disfrutar y percibir mejor sus sonidos, sus aromas.
Y ese “algo”, que solo este puerto tiene.
Por donde vayas, la pipiolada ruidosa, ayuda a sus padres, en los quehaceres del diario.
Las casas, con puertas y ventanas abiertas, transpiran por lo regular, un aire de bullicio y bonanza.
Porque en esta ciudad, hasta los pedigüeños, se dan el lujo de escoger, cuales son los días, en que prefieren pedir limosna, y por cuantas horas.
Siempre hay un torrente continuo de transeúntes, y más de alguno, los socorrerá.
Con educación, modositos, se dirigen a ti, con un “ándele, señito, una caridad. Que Dios la bendiga”.
Les des o no les des una moneda.
Y voltean la mano al siguiente peatón. Corre aquí, tanto el dinero, que siempre un plato con comida, en su mesa habrá.
Gracias a Dios, por esta ciudad tan noble, que no distingue, situación económica ni social, para favorecer a todos por igual.
Ya depende de cada ciudadano, si lo sabe aprovechar; estudiando, trabajando, ahorrando, o invirtiendo.

domingo, 26 de julio de 2009

Tierra Pródiga ( e y final )

Al leer estas respuestas a mi suplica, volteo a ver a mi Padre Dios, y le pido, que bendiga a mis hijos, y que a mi, no me olvide.
A paso lento, recorro mi solar.
Tomando un puño de tierra, negra, húmeda, musito… amo este suelo, que siempre me ha acogido, que sostiene mis pies, y que me mantiene, y de Tampico, de Tampico, no me voy.

viernes, 24 de julio de 2009

Tierra pródiga ( c )

Ya me sentía tan realizada, ya sentía que todo marchaba bien, que me tomo, muy de sorpresa esta calamidad.
Primero un ciclón, donde de milagro, mi casita de madera no se cayó. Pero quedó, con las láminas del techo, casi del todo voladas.
Y luego, vino la inundación.
Con sus aguas puercas, sepultando grandes extensiones de la ciudad.
Aunque atranqué muy bien mi casa, vi, como salían por debajo de la puerta, hechos pedazos, años y años de trabajo.
Sólo las lunas de un ropero de cedro, logre salvar. Ojalá, mas adelante, un carpintero me haga uno nuevo, y esas se puedan aprovechar.
Y el piso, de madera, quedó de no servir, montañas de lodo, lo hincharon primero, y después se pudrió.
Por eso a mis hijos acudo.
Necesito arreglar el piso y el techo. Esas cosas me urgen, de los demás, me encargo yo.
Después de varios días, por fin recibo contestación.

Portada del libro "Más allá"

Portada del libro "Más allá"
Camino de Amor Infinito

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