Se mete al baño.
Ya para entonces, casi estoy dentro de la casa.
Corro a ver que hace mi tía con los billetes en el baño.
Quiero ver donde los esconde.
Llego justo a tiempo, para oír, como le baja al depósito de agua de la taza del baño.
¡Tía, tía! ¿Qué hace?
Ya rompí, y tiré, todas esas barajitas.
Ya vez, que tus hermanos pierdan el tiempo coleccionándolas.
Si no son barajitas de jugadores, son de dibujitos, de monitos.
Esas cosas no los dejan estudiar, y ya sabes que tú papá y tú mamá, como trabajan todo el día, ni cuenta se dan.
Ayer fui a la junta de tu escuela a recoger las boletas, la tuya y la de tus hermanos.
Y vi que no andan muy bien.
Quiero que estudien más entre semana. Y éste domingo, como premio, los llevaré a la piñata de ese compañero tuyo, el que cumple ocho años.
Yo recuerdo de golpe todas esas cosas.
La abnegación de mi tía por nosotros.
Su entrega absoluta a educarnos, a mimarnos.
En esa yuxtaposición de fechas, nombres, acontecimientos; de ayer y hoy, emerge la esencia, que es el amor.
Mi tía siempre nos ha amado, nos ha querido proteger.
Y aun ahora, con la enfermedad del Alzheimer, en su mente, no están sus intereses, no están el “yo quiero”, el “yo necesito”.
Si no, el “en que puedo ayudar a mis sobrinos”.
Me invade una sensación de plenamente amada.
Y miro a mi tía, con los ojos llenos de lágrimas, por el agradecimiento y el amor,
que siento por ella. Por todos estos años compartidos.
Abrazo a mi tía, y ella, al escuchar mis sollozos, me dice:
-¿Por qué lloras hijita?
¿Qué acaso eran muy importantes para ti?
¿Eran muy valiosas esas barajitas?
Veo la preocupación en su rostro.
Teme haber cometido un error.
Es, como si de repente, sintiera que pierde piso, que quisiera aferrarse a algo, que no encuentra, ni en el pasado, ni en el presente.
Yo la miro. Hago contacto visual con sus ojos.
Ahí, donde habita mi tiíta de toda la vida.
Y le contesto calmadamente.
No tía, no era algo valioso.
En este hogar, apreciamos y le damos valor, a los que integran esta familia.
Y usted tía, usted, es la persona mas importante para nosotros.
Me despido en silencio
-
Me toca despedirme
como el verano al entrar en otoño:
me tiñó de esos colores
que ya vivieron su ciclo,
que se arropan en el suelo
y se q...
Hace 1 día

