Gracias por sus latidos de afecto y cariño que alimentan al Alma.

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viernes, 25 de septiembre de 2009

Padrinos ( 2 y final )


En el montón de cosas que fluían y fluían, que pasaban y pasaban, apareció flotando un becerrito muerto.
Y la vaca, como su crió, lo reconoció.
Con su hocico, lo empezó a jalar para llevarlo a la orilla.
Entonces, el anciano con espanto recordó, que el tenia, algo muy importante que realizar, y que por acumular objetos, el tiempo se le acababa ya.
Empezó a la vaca a gritar:
¡Espera, espera!

Ayúdame, sólo un poco mas. No es posible, que ya no tenga oportunidad.
Pero para el rumiante su cría, era lo más importante, y siguió alejándose.
Y el anciano siguió gritando, suplicando, implorando piedad.
Yo con mis padrinos, veía sorprendida la escena.
En un instante sentí, que el anciano era yo.
Que yo, sentía esa ansiedad, de haber perdido el tiempo, algo muy valioso, y que me causaba angustia, el no poderlo recuperar.
Yo me vi como el anciano.
Y a la vez, sabía que existía como mujer, en la orilla, con mis dos padrinos.
Ahí, reconocí, que el anciano y yo, éramos uno mismo.
Aquella noche, ésa fue mi lección.
Volví a casa, y una lista elaboré.
No desear mas nada en la vida, por ser eso causa del dolor.
Cada día regalar, o tirar algo que me perteneciera; porque los objetos, me quitaban el tiempo, y son sólo una carga, si ya de por si, vamos muy pesados con solo nuestros sentimientos y pensamientos.
Y me dediqué a estar pidiendo mentalmente, al Poder Infinito, minuto tras minuto, que me quitara todo aquello, que me alejara, de la Gran Verdad.
En los días siguientes, me deshice de televisores,
estereo, microondas, discman, mp3, ipod, compu,USB, Laptop, adornos, libros, y tantas cosas más, y dichosa me sentía.
Felicitándome satisfecha, de haber aprendido la lección.
Una noche, aparecieron mis padrinos.
Moviendo la cabeza, y con gesto adusto, me hicieron ver, que nuevamente estaba en un error.
Que estaba faltando al primer precepto, que es no desear nada.
Y yo, no solo lo deseaba, sino que lo estaba exigiendo.
Que si seguía pidiendo, que se me quitara todo lo superfluo, todo lo que empaña mi esencia, me quedaría sin casa, familia, y sin este cuerpo, que es también algo ilusorio.
También, me explicaron, que algo peor, que un ignorante, es un ignorante que cree saber.
Y ya tengo años, esperando por las noches, que mis padrinos vuelvan, a señalarme cual es el sendero que lleva al conocimiento.
Creo, que los he defraudado.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Padrinos



PADRINOS

Esa noche fuimos a caminar, era la hora de otra lección.
Me llevaron a la orilla de un río, y mis dos padrinos, enfundados en sus gabardinas, tapadas las cabezas con bufandas, con una seña, me invitaron a observar.
Ese caudal, llevaba innumerables cosas; objetos de lo mas variado y de aparente gran valor, pero como iban, sobre una materia de desecho, chocolatosa, espumosa, todas estaban de ya no servir.
En ese lugar, apareció navegando un anciano, sobre una vaca blanca, con manchas negras.
El señor era muy delgado, encorvadito, de unos setenta años de edad. Y se detuvo en un sitio del río, a buscar afanosamente fotografías, y algunos trebejos, que el declaraba que eran de su propiedad, porque en ese punto del rió, en el fondo, el, alguna vez, construyó su casa.En el montón de cosas que fluían y fluían, que pasaban y pasaban, apareció flotando ...(continuará).

Portada del libro "Más allá"

Portada del libro "Más allá"
Camino de Amor Infinito

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